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CAPITULO VI, TECNICAS DE MANIPULACION.

Falsas mezclas:

Recapitulando desde el inicio hasta aquí, llegamos a una transición natural en los métodos de manipulación empleados para garantizar una ventajosa colocación de las cartas. Entre ellos el conocido como falsas mezclas ocupa un lugar destacado. Esta técnica puede ser de tres tipos el primero es mezcla que deja intacta la totalidad de la baraja, dejando sin perturbar el arreglo hecho previamente. El segundo es aquella mezcla que afecta únicamente a una parte de la baraja, dejando el resto con su orden original. El tercero es aquella que dispone las cartas sistemáticamente de tal modo que el tahúr y su cómplice obtendrán una buena jugada, o al menos uno de ellos.

Con el fin de familiarizar al lector con estos procedimientos, repasaremos únicamente los métodos más antiguos de los tres tipos. Debe tenerse en cuenta que los modernos métodos de mezcla los han dejado obsoletos, habiendo sido reemplazados por manipulaciones mejoradas como se verá más adelante.

Del primer tipo de estas mezclas existen una gran variedad. Simplemente son manipulaciones que simulan una mezcla, pero que en realidad no lo son. Estudiaremos uno de ellos (1). La baraja se divide en dos mitades, tomando cada uno de ellas en cada mano. De la mitad derecha empujamos hacia la izquierda aproximadamente media docena de cartas que se colocan bajo las cartas de la mano izquierda. De la mano izquierda se empujan digamos tres cartas hacia la derecha y se colocan bajo las cartas de la mano derecha. Se continúa este procedimiento, poniendo siempre más cartas del lado derecho al izquierdo que del izquierdo al derecho, hasta que toda la baraja parece haber sido mezclada en la mano izquierda. Esto parece realmente una mezcla autentica, de hecho, la mayoría de las personas a las que se les ha explicado opinarán que es así cuando en realidad no lo es. El efecto producido por esta mezcla sobre la baraja es el de un simple corte. Si se hace el puente antes de empezar la mezcla el proceso puede continuarse hasta que la carta superior ocupe su lugar primitivo. Entonces se verá que no se han mezclado las cartas en absoluto.

Esta mezcla es particularmente útil al principio de una partida, cuando el tahúr se las amaña para ser el primero en repartir o tras introducir una baraja nueva. Los jugadores son supersticiosos por regla general, sobre todo cuando la suerte les es esquiva, cosa habitual si están jugando contra un tahúr, en ocasiones intentarán cambiar esto cambiando de baraja. En la actualidad es posible abrir la caja de una baraja nueva con la intención de arreglar su contenido, para volver a sellarla a continuación de forma tan precisa que no quedan evidencias de haber sido manipulada en absoluto. Suponiendo que el tahúr sea miembro de un club, el encargado de comprar las barajas puede ser su compinche, con lo que las cartas aparentemente nuevas y procedentes del fabricante pueden haber sido falsificadas en cualquier forma deseada. Cualquiera que sea el método elegido para arreglar la baraja, no será alterada por la mezcla. El corte se inutiliza por cualquiera de los métodos explicados y todo es felicidad y prosperidad.

El segundo tipo de mezcla es tan fácil de lograr como el primero. Lo único necesario es llevar cuidado de que la parte de la baraja que se quiere mantener intacta no se vea afectada por la mezcla. El resto de las cartas pueden ser mezcladas de todo corazón. El tahúr, habiéndose fijado entre aquellas cartas ya jugadas, en algunas que de una u otra manera le sirven a su propósito, al recogerlas se las apaña para colocarlas todas juntas en la parte superior o inferior de la baraja. Al mezclar evita interferir con esas cartas. Una buena forma es colocar las cartas en la parte superior de la baraja y dejar la misma sobre la mesa. Con la mano derecha levanta la parte superior de la baraja, con la mano izquierda coge la restantes cortándola en dos y mezcla un paquete con el otro. Esto pasará por una mezcla legal en casi cualquier parte. Las cartas reservadas en la parte superior o inferior de la baraja se llaman "reserva superior" o "reserva inferior" según sea el caso, siendo útiles en multitud de propósitos como fácilmente se comprenderá. Cuando en un juego de Poker se usa el holdout, como se detalla en el capítulo anterior, se usa la "reserva superior". La mezcla que se acaba de tratar funciona con una "reserva superior" antes de repartir.

El último tipo de falsa mezcla mencionadas es por supuesto el más útil en casi todos los juegos. Tomemos por ejemplo el Whist. Que placentero sería repartirse a uno mismo o a su compinche una jugada conteniendo casi todos los triunfos. Bien eso es algo posible y fácil de conseguir. Simplemente se arreglan las cartas durante la mezcla, lo cual se llama clasificar una mano, así es como se hace:

A medida que se juegan las manos, dese cuenta que descartes contienen las mejores cartas de un mismo palo, digamos diamantes. Esté atento y siga aquellos cuatro descartes que pudieran conformar la mejor mano, por ejemplo, los que contengan las cartas más altas. Siendo su turno de repartir, recoja los descartes de sobre la mesa o aquellos que le sean dados manteniéndolos separados del resto a medida que los recoge y colocándolos finalmente en la parte inferior de la baraja, con el meñique de su mano derecha insertado entre éstos y las cartas que hay por encima. Proceda a mezclar (2), la primera maniobra es colocar todas las cartas por encima de la separación en su mano derecha, con lo que tiene usted, las cartas que necesita en su mano izquierda, pero son dieciséis y usted sólo necesita trece, por lo que desplaza tres de ellas hacia la mano derecha quedando preparado para su arreglo final. Con el pulgar de su mano izquierda, deslice una carta hacia las de su mano derecha. Con el pulgar de su mano derecha deslice esta carta junto con la tres inmediatamente debajo bajo las cartas de la mano izquierda. Una vez más deslice una carta de las de la izquierda sobre aquellas de la mano derecha, y de nuevo coloque esa carta junto con las tres bajo ella bajo las de la mano izquierda. Esto se repite hasta que sólo queden tres cartas en la mano derecha, en ese momento se debe tener cuidado, por supuesto ha tenido usted la precaución de que la última carta de la baraja, que será la del palo del triunfo, sea del mismo palo que aquellas mayoritarias entre las seleccionadas y arregladas. Ahora con sólo tres cartas en la mano derecha, quedan dos de las cartas preseleccionadas sobre las de la mano izquierda que no han sido cogidas. La segunda de esas dos cartas será la requerida como triunfo, en este caso un diamante. Coloque la primera de las cartas de la mano izquierda sobre las tres cartas de la mano derecha, y la segunda de ellas bajo las cartas de la mano derecha. Coloque entonces el paquete de cinco cartas de la mano derecha bajo la baraja y la mezcla está acabada. Anule el corte por el método que mejor se adapte a sus posibilidades, al repartir todas las cartas preseleccionada irán a parar a su mano. La mezcla anterior se aprende fácilmente y cuando se hace bien y con rapidez el efecto conseguido es realmente bueno, pareciendo una mezcla normal. La única dificultad de esta manipulación es colocar las cuatro cartas de la derecha a la izquierda, ya que no se dispone de mucho tiempo para contarlas. Con un poco de práctica el manipulador podrá sentir que el número correcto de cartas está siendo desplazado a la otra mano. La mejor forma de practicar es coger todas las cartas de un palo y mezclarlas de la forma descrita, cuando se reparta se verá de un vistazo si la mezcla ha sido adecuadamente realizada o no. El paso de las cartas de uno a otro lado debe hacerse rápidamente y sin pausa entre los movimientos si se quiere que la manipulación pase inadvertida.

Este ejemplo servirá al lector como base para todas las otras mezclas en las que se clasifican las cartas. Todas consisten en el mismo principio de colocar ciertas cartas en algún lugar apropiado de la baraja y luego clasificarlas colocando el número adecuado de cartas indiferentes entre cada una y la siguiente. Lógicamente la naturaleza del juego en cuestión, decide la forma en que son clasificadas.

Es posible que el lector encuentre dificultad en comprender los detalles de las explicaciones, pero si coge una baraja y sigue las instrucciones paso a paso todo se aclarará. Comprender en profundidad todas estas antiguas formas de mezclas, será de gran ayuda para entender el significado de las más modernas manipulaciones que van a describirse a continuación.

Actualmente los engaños anteriores serían inadmisibles, debido al hecho de que únicamente los jugadores de cartas más jóvenes recurrirían a los tipos de mezclas necesarias para su ejecución. Ningún jugador serio pensaría en coger media baraja en cada mano antes de mezclar. Este tipo de cosas están bastante anticuadas, además en una partida de personas inteligentes al repartidor ni siquiera se le permite levantar la baraja de la mesa cuando mezcla, lo que normalmente es más frecuente que mezclar entra las manos.

Las principales mezclas actuales son:

  1. La mezcla en las manos
  2. La mezcla por imbricación u hojeo
  3. La mezcla Ecarté

La mezcla en las manos es aquella en la que las cartas son cogidas por la mano izquierda y se mezclan unas pocas cartas cada vez por la mano derecha. Es conocida por todos no requiriendo más que mencionarla para que se haga patente a la mente del lector.

La mezcla por hojeo o por imbricación como se la conoce en América, es aquella en la que la baraja permanece sobre la mesa, la mitad superior se toma con la mano derecha y se deja junto a ella. Los dedos de cada una de las manos presionan sobre las cartas de cada una de sus respectivas mitades de la baraja, mientras que los pulgares hojean o doblan hacia arriba las esquinas de las cartas, permitiéndoles caer una o dos a la vez alternativamente de la derecha y de la izquierda. Aquellas de un lado caen entre las del otro lado. Finalmente, las cartas se cuadran y la mezcla queda completa.

La mezcla Ecarté se realiza sobre la mesa con uno de los lados largos de la baraja frente al tahúr. Se toma con la mano derecha la mitad o algo menos de la parte superior de la baraja y se mezcla con la mitad remanente, sujeta con la mano izquierda mientras permanece sobre la mesa. En aquellos casos en que al jugador no se le permite mezclar en las manos se usa la mezcla por hojeo o la mezcla ecarté. A veces se usa una variante de esta mezcla conocida como la mezcla francesa, se toma la mitad de la baraja en cada una de las manos cerca de sus esquinas, sin levantarlos de la mesa se inclina la parte anterior de cada uno de los paquetes permitiendo que caigan alternativamente unas cuántas cartas de cada uno de los lados. Se cuadra el paquete recomponiendo la baraja.

Es evidente que con estos tipos superiores de mezclas deben usarse manipulaciones muy perfeccionadas que puedan hacer las mismas útiles, a propósito de realizar trampas. Tenemos por tanto que repasar los métodos empleados por el tahúr (1) para mantener intacto la clasificación de las cartas (2), dejar intacta la parte de la baraja que ha sido colocada o almacenada (3) con el propósito de arreglar las manos o arreglar los naipes de modo que satisfagan sus intereses. La consecuencia lógica de todas estas manipulaciones es la anulación de los efectos del corte que sigue inevitablemente a una mezcla, exceptuando por supuesto aquellos casos en los que el jugador se contenta con golpear en lugar de cortar la baraja. Este golpe es una costumbre americana que consiste en golpear la parte superior de la baraja con los nudillos, significando que el jugador no desea cortar, siendo frecuentemente usado por el cómplice de tahúr, cuándo dispone de él, para evitar deshacer el orden de las cartas.

Para mantener el orden original o el preestablecido de una baraja completa (3), generalmente se usa la mezcla por hojeo, la modificación a la que nos referimos en el último párrafo es una de las más convenientes a este propósito. La mitad superior de la baraja se toma con la mano derecha, la mitad inferior con la mano izquierda, las cartas se hojean a la vez sobre la mesa. Si el paquete obtenido se cuadrara, por supuesto que la mezcla hubiera sido real, pero es precisamente en el acto de cuadrar cuándo se hace el truco. Mientras las cartas están frente al tahúr, las de un lado intercaladas con las del otro, están cubiertas por sus manos, con los pulgares hacia él, los tres primeros dedos de cada mano por el lado opuesto y los meñiques presionando sobre los extremos de los medios paquetes derecho e izquierdo respectivamente. De este modo las cartas se enderezan ligeramente pero no se terminan de imbricar. Con un pequeño giro de las manos girando los meñiques hacia afuera los dos paquetes se imbrican uno con el otro formando un pequeño ángulo, los pulgares se encuentran en este momento sobre las esquinas de la baraja más cercanas al operador. Esto tiene como efecto que las cartas de cada uno de los paquetes sean empujadas diagonalmente con respecto al otro. El del lado derecho pasa contra el pulgar de la mano izquierda, mientras que el del lado izquierdo pasa de modo similar contra el pulgar derecho. De este modo, las cartas simplemente pasan de una mano a la otra. La que era la parte superior de la baraja está ahora sujeta por los dedos y el pulgar de la mano izquierda y viceversa. En este momento, los dos paquetes se separan rápidamente colocando el de la mano izquierda sobre el de la mano derecha. Por lo tanto, la baraja está ahora como inicialmente a pesar de que parece haber sido perfectamente mezclada. El empuje de las cartas aparenta que se están imbricando y cuadrando los paquetes, cuándo en realidad están pasando de una a otra mano. Cuando se hace rápidamente esta mezcla es muy engañosa, pero la ejecución de la manipulación no debe durar más de un par de segundos. Siempre puede ser detectada por alguien que la conozca debido a la necesidad de colocar las dos mitades de la baraja en ángulo, de lo contrario sería perfecta. Es difícil de realizar con una baraja completa, pero con una baraja tipo Ecarté de 32 cartas es muy simple de hacer.

Lograr que un número determinado de cartas permanezcan sin alterar es comparativamente simple en cualquier mezcla. Sólo es necesario ver que no están siendo descolocadas. En la mezcla en las manos pueden haber sido colocadas en la parte superior o inferior de la baraja, pasándolas todas juntas de una vez desde la mano izquierda a la derecha (6). Cuando se encuentran en la parte superior, el método más indicado es cogerlas todas juntas de una vez en la mano derecha junto con las cartas superiores que sean necesarias para asegurarse de que todas las cartas reservadas se encuentran juntas. Este paquete se sujeta presionando sus extremos cortos en sentido longitudinal entre el dedo índice y la raíz del pulgar derecho. El resto de las cartas se mezclan sobre l dedo índice, manteniendo una ligera separación entre las cartas que se han reservado y el resto de las cartas remanentes. El movimiento final de la mezcla consiste en separar la baraja por esta separación y devolver las cartas superiores a su posición original.

En la mezcla por hojeo es mucho más fácil mantener la posición de cualquier carta, sólo se requiere que esté a la vista. Si se encuentran en la parte inferior de la baraja, simplemente se hojean sobre la mesa antes de permitir que caigan otras, el resto de las cartas se mezclan entonces sobre ellas. Si se encuentran en la parte superior de la baraja, se retienen hasta que todas las demás cartas hayan caído. En cualquier caso las cartas de una mitad de la baraja se dejan caer más o menos lentamente que las de la otra dependiendo de si las cartas reservadas se encuentren en la parte superior o inferior de la baraja.

En la mezcla ecarté el procedimiento es un poco más complejo. Mezclando nunca se debe ignorar fríamente cierta porción de la baraja, por lo tanto, debe confundirse a los mirones de esta pista. Esto se consigue mediante la manipulación conocida como la mezcla francesa de tahúr (4), que se realiza de la siguiente manera:

La baraja se encuentra sobre la mesa delante del manipulador con las cartas reservadas en la parte superior. Con los dedos pulgar y mayor de la mano derecha se levanta un paquete de cartas lo suficientemente grande como para asegurarse de que las cartas reservadas están todas en él, al tiempo que se corta se aleja la mano hacia adelante de modo que no moleste al resto de la baraja. Al mismo tiempo el pulgar e índice izquierdo levantan ligeramente una porción similar de cartas, quedando sobre la mesa aproximadamente un tercio de la baraja. Ahora sucede la trampa. El paquete de la mano derecha se coloca bajo las cartas apenas levantadas por la mano izquierda y es inmediatamente cogido por el dedo medio y el pulgar de la mano izquierda, mientras que el paquete sujeto inicialmente por la mano izquierda se sujeta por los dedos pulgar e índice de la mano derecha alejándolo a continuación. Los dos paquetes han cambiado de mano, estando ahora las cartas superiores sujetas por la mano izquierda. En esta posición, están sujetas por los dedos mayor y pulgar izquierdo, mientras la mano derecha mezcla el segundo paquete de cartas con las restantes sobre la mesa. Este proceso se repite varias veces aparentando que la baraja se ha mezclado perfectamente, sin embargo, es evidente que las cartas superiores han permanecido sin mezclar.

Antes de pasar al tercer tipo de mezcla falsa, por medio de la cual los naipes se clasifican o almacenan es necesario en este punto referirnos al recurso conocido como "puente en extremo", que generalmente se usa en la actualidad para forzar el corte por un lugar dado en la baraja. Cualquier mezcla falsa es inútil sin un recurso de este tipo. Como sin duda el lector sabe es una práctica común entre los jugadores de cartas que al finalizar una mezcla y antes de dar la baraja a cortar la misma se divida en dos mitades colocando la inferior de ellas sobre la superior, esto parece haberse convertido en el método ortodoxo de acabar cualquier mezcla, únicamente un corte final indicativo de haber acabado. Es en este corte final cuando generalmente se hace el "puente en extremo". Supongamos que las cartas reservadas se encuentran en la parte superior de la baraja. Se extrae la mitad superior cogiéndola por su extremo corto derecho por el pulgar y el dedo medio de la mano derecha, cerca de sus esquinas, mientras tanto el dedo índice descansa sobre el paquete. En el acto de extraer las cartas, éstas se presionan entre el pulgar y el dedo medio de modo que se arquean ligeramente por su dorso por el extremo por el que se sujetan. La parte inferior de la baraja se coloca entonces sobre la parte superior, cuya curvatura produce una ligera separación por el extremo corto entre las dos mitades. El otro extremo, no habiendo sido manipulado puede orientarse hacia los jugadores de forma impune. Habiéndose cuadrado la baraja, se deja sobre la mesa de tal modo que el jugador que va a cortar se vea obligado a cogerla por sus extremos cortos, siendo casi seguro que cortará por el puente.

A modo de ejemplo, una mezcla francesa de tahúr consistiría en los movimientos siguientes:

  1. Las cartas superiores se levantan con la mano derecha alejándolo de la baraja, mientras que un segundo paquete se alza ligeramente con la mano izquierda.
  2. El paquete superior se coloca bajo el segundo paquete alzado por la mano izquierda y es cogido por los dedos pulgar y mayor de la mano izquierda.
  3. La mano derecha se apodera del paquete alzado por la mano izquierda cogiéndolo por encima del que era el superior, que permanece sujeto por el pulgar y mayor izquierdos.
  4. El segundo paquete se mezcla con las cartas remanente sobre la mesa, el paquete inicialmente superior se deja caer sobre la baraja.
  5. Se extrae el paquete superior sujetándolo por su extremo corto derecho entre el pulgar y el dedo mayor de la mano derecha, al mismo tiempo se hace el puente, la mitad superior se coloca bajo la inferior y se da la baraja a cortar.

Tanto la mezcla como el puente se incluyen en una única maniobra sin solución de continuidad.

Abordamos ahora los modernos métodos de almacenaje de cartas y clasificación de manos, lo que por supuesto incluye al tercer tipo de mezclas falsas. El método más simple de almacenamiento o reserva de cartas se realiza en el momento de recoger las cartas de la mesa al prepararse para realizar una mezcla, siendo esta técnica muy útil en juegos como el Nap. El jugador que va a repartir se fija de entre las cartas que hay sobre la mesa en aquellas que le conformarían una buena mano. Con cada una de sus manos coge una de estas cartas, e inmediatamente después coge tantas cartas indiferentes como jugadores haya además de él. En ese momento tiene dos cartas clasificadas. Repite esta acción de nuevo, cogiendo con ambas manos dos buenas cartas seguidas del número apropiado de cartas indiferentes. En este momento tiene cuatro cartas clasificadas de las cinco que necesita. Con una de las manos recoge la última de las cartas junto con tres indiferentes y coloca todas las cartas así recogidas en una mano. El resto de cartas pueden recogerse de cualquier modo, teniendo cuidado de colocar las cartas clasificadas en la parte superior. Se hace entonces la mezcla. Lo primero que ha de hacerse es colocar sobre las cartas clasificadas, que se encuentran en la parte superior, un número similar de cartas indiferentes como el que existe entre cada una de las cartas elegidas, es decir tantas como jugadores hayan además de él. De este modo las cartas que ha seleccionado le serán repartidas. El resto de la mezcla es indiferente, mientras que no se interfiera con las cartas previamente clasificadas. Puede hacerse un puente en extremo antes de dar la baraja a cortar, y si todo va bien obtendrá la mano que clasificó para sí mismo. Algunos tahúres pueden hacer esta recogida y clasificación de un modo increíblemente rápido sin levantar la más mínima sospecha.

Cuando se utiliza la mezcla en las manos, la mejor forma de clasificar una mano es mediante el procedimiento denominado "arrastre" (5), se trata de una manipulación que es a la vez simple y efectiva. Las cartas que han de ser clasificadas se colocan en la parte inferior de la baraja, la cual se coge por sus extremos cortos entre el pulgar y el resto de dedos de la mano izquierda (6), estando así preparada para la mezcla, con lo que comienza el "arrastre". Supongamos que estamos jugando al Nap y que la partida consta de tres jugadores. El repartidor, habiendo colocado las cartas deseadas en la parte inferior de la baraja durante la recogida, se prepara para realizar una mezcla en las manos, tal y como se explicó anteriormente. Con el pulgar de su mano derecha coge una carta de la parte superior, al mismo tiempo, en el mismo movimiento el dedo medio derecho extrae una de las cartas reservadas en la parte inferior. En este punto tiene dos cartas en su mano derecha, una de las elegidas y otra carta indiferente de la parte superior de la baraja. Pero hay tres jugadores, por lo que debe de haber dos cartas entre las elegidas, por lo tanto, arrastra otra desde la parte superior sobre las dos que previamente tenía en la mano derecha. De nuevo arrastra al mismo tiempo una carta de arriba junto con una de abajo y sobre ellas arrastra una nueva carta indiferente. Este procedimiento se repite hasta clasificar la mano completa. El resto de las cartas se mezclan sobre el dedo índice en la forma previamente descrita en relación a la mezcla en las manos. El paquete clasificado se lleva a la parte superior, se realiza el puente y se presenta la baraja para ser cortada.

El sistema de arrastre fue originalmente usado por los jugadores de faro con el objeto de colocar las cartas de valor alto alternativamente con las cartas de valor bajo. Se colocaban, por ejemplo, todas las cartas de valor alto en la parte superior de la baraja y las de valor bajo en la parte inferior, se arrastraban por parejas con rapidez, con lo que quedaban alternadas. Sin embargo, actualmente el procedimiento se usa en la mayoría de juegos para clasificar manos.

La clasificación más habilidosa se consigue con la mezcla por hojeo, aunque para realizarla con propiedad se requiere mucha habilidad y experiencia a pesar de que en teoría el procedimiento parece fácil. Básicamente consiste en hojear el número adecuado de cartas indiferentes entre las cartas seleccionadas. Supongamos que el juego del Nap las cartas deseadas se han colocado en la parte superior de la baraja, se divide la misma en dos mitades y se hojean teniendo la precaución de que entre las dos primeras seleccionadas no caigan más cartas indiferentes que el número apropiado. Si la partida consta de tres jugadores, este número lógicamente será dos. Lo único necesario para lograrlo es retener con el pulgar la carta superior de la mitad de la baraja que contiene las deseadas, y retener así mismo con el otro pulgar las dos últimas cartas de la mitad que contiene las cartas indiferentes. Se permite que estas dos cartas indiferentes caigan sobre la segunda de entre las deseadas, y sobre esta se deja caer la carta deseada retenida con el pulgar. La dificultad de esta mezcla entra en juego a partir de la segunda y siguientes mezclas. En la segunda de las mezclas cuatro cartas tienen que ser retenidas y dos cartas indiferentes dejadas bajo ellas. En la tercera mezcla deben retenerse siete cartas y dejar caer bajo ellas dos cartas indiferentes. En la cuarta mezcla se retienen diez cartas y se dejan caer bajo ellas dos cartas indiferentes. En la quinta mezcla no se necesita más que colocar dos cartas indiferentes sobre la superior de las seleccionadas y la mezcla está completa. La gran dificultad consiste en saber que se están reteniendo el número adecuado de cartas en cada una de las ocasiones, y que se está colocando entre ellas el número adecuado de cartas indiferentes. Parece algo imposible de hacer, sin embargo, muchos tahúres pueden hacerlo con rapidez y sin errores, de hecho, algunos son tan habilidosos con esta mezcla que son capaces de encontrar cualquier carta que deseen con sólo mirar las esquinas alzadas y colocarlas a continuación en cualquier posición deseada dentro de la baraja.

En el juego del Poker cuando la baraja ha sido clasificada para un proyecto, ya sea en la parte superior o inferior de la misma, después del corte el tahúr recompone la baraja en la forma adecuada, pero dejando una pequeña separación entre las dos mitades. De este modo sabe cuándo las cartas clasificadas van a repartirse y que jugador las tiene, o tal vez se las arregle para retener para sí mismo aquella que le sea de utilidad. Si la baraja se mantiene ligeramente inclinada hacia arriba, puede frecuentemente retener la carta superior como se hace en la dada en segunda y repartir las siguientes.

Existe una técnica o manipulación hecha a una mano (7) que permite bajo la cobertura del brazo derecho mientras hace un gesto hacia la izquierda, llevar a la parte superior de la baraja las cartas clasificadas. Tras el corte la baraja se mantiene sujeta a nivel del tablero de la mesa manteniendo una separación entre las dos mitades, cuándo el brazo derecho pasa sobre ella, la mitad que está por encima de la que contiene las cartas clasificadas se presiona con los dedos de la mano izquierda contra el codo derecho. Se mantiene de este modo el paquete momentáneamente mientras se sube la mitad inferior a la parte superior, para cuándo el brazo derecho vuelve las cartas clasificadas ya han sido colocadas en la parte superior de la baraja.  La manipulación completa se realiza bajo la cobertura del brazo derecho, por lo que es totalmente invisible.

Cuando es un compinche quién corta la baraja, existe un tipo de falso corte que parece funcionar muy bien en América. Consiste simplemente en coger la baraja con ambas manos levantándola de la mesa y por así decirlo colocarla aparte. Al cortar la mitad inferior se pasa por arriba, de modo que parece venir de la parte superior del mismo modo que lo hacen los naipes cuándo se reparten desde abajo. Al mismo tiempo la mitad superior se lleva abajo aparentando venir desde el fondo. Cuando las dos mitades se reúnen en su posición inicial da la impresión de que la mitad inferior de la baraja ha sido colocada sobre la superior. Hecho de forma rápida este ardid es bastante exitoso.

Otro tipo de corte falso es similar a la mezcla francesa de tahúr y se usa para mantener en su posición una reserva de cartas colocadas en la parte superior de la baraja. Con la mano derecha se corta más o menos un tercio de la baraja, la mano izquierda corta las cartas remanentes en dos paquetes. Las cartas superiores, es decir las reservadas se colocan entonces sobre las cartas que permanecen sobre la mesa, el paquete que sostiene la mano izquierda se deposita en la mesa junto a ellas y en ese momento los otros dos paquetes se colocan como uno sólo sobre este último, dejando las cartas superiores en su posición original. Aunque la baraja realmente se corta en tres paquetes, el único efecto del corte es llevar las cartas inferiores al centro de la misma, resultado inofensivo cuándo únicamente importan las cartas superiores.

Concluimos el presente capítulo con la descripción del método de engaño conocido como "cuenta atrás", esta técnica no es tan conocida por la mayoría del público como aquellas que acabamos de describir. Se trata de uno de esos ardides que parecen estar entre los límites de la honestidad y deshonestidad, aunque cuándo uno se familiariza con su procedimiento queda absolutamente claro que se trata nada más que de una trampa. Es uno de los métodos más científicos de estafar, en aquellos juegos en los que la mano está formada tan sólo por unos pocos naipes, ha sido tan bien inventada y es tan buena que casi desafía cualquier detección, incluso por parte de expertos. Es precisamente esa palabra "casi" la que le otorga su perfección absoluta. Por buena que sea, toda trampa tiene siempre su punto débil.

La cuenta atrás es uno de esos engaños que dependen más de la memoria que de la habilidad manipulativa o prestidigitación, requiere mucha práctica y habilidad siendo ésta última más mental que digital. El tahúr que la ponga en práctica debe ser capaz de recordar instantáneamente tantas cartas como sea posible. Muy pocas personas pueden recordar de un único vistazo cinco cartas, y ni siquiera una entre mil sería capaz de recordar diez cartas, no obstante, unas pocas de ellas son capaces de recordar el orden de la baraja completa de cincuenta y dos cartas tras haberlas repartido de forma lenta. Huelga decir que son muy escasos los individuos de ésta última clase. Sin embargo, se usan algunos sistemas de memorización sin los cuáles algo del tipo de la cuenta atrás sería impensable.

El objetivo de esta técnica es por supuesto permitir al tahúr conocer el orden de un número determinado de cartas que serán posteriormente usadas en el juego, así como su valor y en que manos se encuentran éstas. Poseer esta información es a veces de suma importancia.

Como ejemplo fácilmente comprensible supongamos que el tahúr está jugando al Nap mano a mano con otro jugador, y que es capaz de recordar el valor y orden de doce cartas. Su primer deber será tomar nota de la forma en que su contrincante corta la baraja, ya sea cerca de la mitad, cerca de la parte superior o inferior de la misma. Muchas personas tienen peculiaridades a este respecto en las que se puede confiar.

Supongamos pues que el tahúr se da cuenta que su oponente suele cortar la baraja por el centro. Cuando le corresponda repartir cartas durante la mezcla colocará rápidamente doce cartas en la parte inferior de la baraja, y sujetando ésta de modo que sean visibles tomará nota del valor y orden de éstas doce cartas. Al final de la mezcla dejará sobre las mismas tantas cartas como crea que va a cortar su oponente, consecuentemente una vez realizado el corte, las doce cartas vistas estarán en la parte superior de la baraja o casi. Si el tahúr tiene suerte el corte estará entre la primera o segunda de ellas. Cuando se repartan las cartas, sabrá con precisión que cartas tiene su oponente con sólo mirar su propia mano. Si su mano le permite arriesgar más que la de su oponente así lo hará, de lo contrario permitirá que su oponente juegue. En cualquier caso, sabrá de antemano el resultado de la mano antes incluso de que se deposite una carta sobre la mesa. Por supuesto en el caso de que esté jugando contra un inconfundible "Nap", y no tenga la habilidad para evitar con sus cartas que su oponente gane, deberá enfrentarse a lo inevitable. En cualquier caso, es obvio que las ventajas de las que disfruta en comparación con su oponente son enormes.

Con un tahúr que reparta de abajo, (bottom deal), es suficiente con que éste memorice cinco cartas únicamente. Tras conocer el valor de estas cartas, las colocará en el fondo de la baraja, tras el corte si las cartas son buenas se las reparte a sí mismo. Si por el contrario son de valor bajo, lo que conformaría una mala mano, se las reparte a su oponente. Salvo que sean excepcionalmente buenas en cuyo caso se las reparte para sí mismo, siempre se las dará a su oponente, pues saber a cuáles cartas se enfrenta tiene un alto valor en el juego.

Sin embargo, es el juego del Poker donde la cuenta atrás es de mayor utilidad. Se reparten cinco cartas a cada jugador y supondremos que en la siguiente mano corresponde al tahúr repartir las cartas. Acabada la mano lanza sus cartas sobre la mesa cara abajo y coloca el resto de la baraja sobre ellas, con lo que conoce cuales son las cinco cartas inferiores de la misma. Aunque algunos de los jugadores puedan comprender la cuenta atrás, ninguno de ellos sospechará que existe una trampa en ejecución, pues todo el procedimiento es bastante habitual y normal. Teniendo las cartas en un montón frente a él, el tahúr las levanta para cuadrarlas dejando ver de forma ostentosa que no puede ver las caras de las cartas. No exagerar esta apariencia de honestidad, ya que puede ser tan fatal como una actitud sospechosa. Habiendo sido cuadradas las cartas debe hacerse ahora la mezcla. El tahúr será particularmente cuidadoso al mezclar de no desordenar las cinco cartas memorizadas, así como dejarlas en tal posición qué al realizarse el corte y el reparto de cartas, éstas queden en la parte superior de la baraja. Su objetivo es por supuesto tener acceso a estas cartas en el descarte, si ha tenido suerte con su manipulación, una de las cartas que le llegue en la última ronda de reparto será una de las cinco cartas memorizadas. En este caso conoce el valor de las dos o tres cartas superiores, mirando su mano podrá determinar si alguna de ellas le es útil cuando le toque pedir cartas en el descarte. Si es así cuando entregue las cartas al resto de jugadores, puede retener para sí, la o las cartas que le sean útiles. Con las manos del resto de jugadores completas, puede descartar las cartas que le son indiferentes y coger aquellas que ha reservado. En definitiva, este método le permite retener y utilizar cartas que de otro modo habría desechado como inútiles, y que muy a menudo le permite pintar dobles parejas. Es manifiesto no obstante que a pesar de hacerlo muy hábilmente, siempre existe un elemento de incertidumbre vinculado al resultado. El jugador que corta la baraja puede no hacerlo por el lugar adecuado por una o dos cartas y por tanto puede ocurrir que la totalidad de las cinco cartas se distribuyan durante el reparto de naipes. A veces se acierta. haciendo que merezca la pena las molestias y problemas de fracasos anteriores. Tanto si se tiene éxito como si no el tahúr debe hacerlo rutinariamente cuando le toque repartir, aunque sólo sea por adquirir práctica. Aunque alcance la suficiente habilidad todavía queda una parte inaceptable por parte del tahúr dejada al azar. Para obviar este inconveniente, dos tahúres pueden trabajar secretamente de modo conjunto. El repartidor habiendo memorizado su propia mano, para lo cual tiene tiempo más que suficiente, espera hasta que las cartas de su compinche hayan sido jugadas. Cuando llega el momento, el compinche entrega sus cartas al repartidor de modo que puedan verse sus caras, éstas deben recordarse de un único vistazo. El repartidor tiene ahora diez cartas con las que trabajar en lugar de las cinco habituales con lo que se incrementa las posibilidades de éxito. Algunas de las cartas conocidas quedarán en la parte superior de la baraja listas para el descarte, al mirar la última carta que se le da en el reparto, el tahúr puede conocer cuáles son éstas. Si además es el compinche el que corta la baraja por el lugar adecuado, de lo que está muy seguro, el juego es prácticamente imbatible. Si el tahúr es un hábil mezclador, con buena memoria entrenada en estos menesteres puede prescindir del cómplice y hacerlo igualmente bien. Suponiendo que sea el siguiente en repartir, mira sus cartas y si éstas no son buenas pasa, es decir queda fuera del juego por el momento; Mientras tanto recoge la baraja y los naipes de los descartes y sin mirar sus caras las prepara para el siguiente reparto. Espera entonces hasta que dos o tres de las manos en juego se muestren sobre el tapete, con una mirada trata de recordar tantas cartas como pueda y las coloca sobre la parte superior o inferior de la baraja, procurando no perderlas durante la mezcla y colocándolas al final de la misma como en los casos anteriores, (en tal posición qué al cortar y repartir las manos, queden en la parte superior de la baraja). Al ser la última de sus cartas en el reparto una de las cartas recordadas conoce por tanto el orden de muchas de las mejores cartas que quedan en la baraja. Por consiguiente, no sólo sabe que cartas está entregando a otros jugadores durante el descarte, si no también cuales son las que quedan para él cuando le llega el turno de pedir, con lo que podrá realizar el descarte de acuerdo a la información que posee y a las cartas que tiene. Es como si le hubiesen repartido dos manos en lugar de una, ya que tiene la oportunidad de hacer su selección con al menos el doble de cartas que cualquiera de sus otros compañeros de juego. Salvo que el lector sea a su vez un experto tahúr no puede hacerse una idea de lo bien que pueden hacerlo los que han hecho de esta técnica su especialidad. Se trata de una técnica que en un juego como el Poker hace invencible a quien sea un buen mezclador con un poco de memoria. La cuenta atrás es una técnica simple imposible de detectar por jugadores ordinarios, pasará desapercibida incluso para jugadores astutos, nada más que añadir al respecto. Por el contenido de este capítulo, el lector experto apreciará que el tahúr actual sólo está en cuánto a técnicas se refiere un poco mejor que sus antecesores de hace cincuenta años, si exceptuamos algunas mejoras en las clasificaciones, (stacking), no existen novedades que registrar.

Notas: 1 En este párrafo John Nevil Maskelyne explica la mezcla conocida en cartomagia como mezcla Charlier, que en realidad es una falsa mezcla Haymow. a pesar de que el autor conoció personalmente al mítico tahúr no le menciona en absoluto ni le confiere el crédito de su invención como se hace actualmente.

2 Aúnque la descripción del texto parece complicada, en cuánto se comprende que la mezcla que se está usando es una Haymow, mezcla en las manos muy usada en aquella época, todo se hace mucho más claro. Si se hace adecuadamente al repartir para cuatro jugadores una a una toda la baraja como se hace en el Whist, todas las cartas preseleccionadas irán al que reparte. En la actualidad se trata de una forma ingenua de barajar que tal vez no se permita en partidas en las que las apuestas sean de cierta importancia.

3 Aúnque no la llama por el nombre con que se la conoce actualmente, la técnica que John Nevil Maskelyne está explicando es la false push through riffle shuffle.

4 Esta mezcla, es prácticamente la misma que la que describe Faustino Palmero en sus notas "Técnicas de tahurismo" y que él denomina la tontona.

5 En el texto original la técnica se denomina "milking-down", que literalmente se traduce por ordeñar, pero en castellano se prefiere usar la traducción "arrastrar" o "pelar" para referirnos al hecho de resbalar una carta desde arriba o una desde arriba simultáneamente con otra desde abajo desde el paquete de una mano al de la otra. De la denominación en inglés milking-down procede el nombre de la mezcla milk o shuffle milk en la que se arrastran o pelan con la mano derecha dos cartas simultáneamente, una de la parte superior y otra de la parte inferior de la baraja que se encuentra cogida en la mano izquierda con su palma boca abajo. Las cartas peladas se van dejando sobre la mesa. Esta era una antigua mezcla usada para clasificar parejas de cartas de valor alto/bajo en el juego del Faro, posteriormente fue sustituida por la mucho más profesional y compleja mezcla Faro.

6 Por las explicaciones dadas, se diría que John Nevil Maskelyne era zurdo, pues para un diestro la mejor forma de sujetar la baraja para una mezcla en las manos es haciéndolo por sus lados cortos entre el pulgar por la parte interior y el resto de dedos por la parte exterior, pero de la mano derecha no con la izquierda como dice Maskelyne, para una persona diestra las cartas se pelan con la mano izquierda. Para mezclar el resto de la baraja dice Maskelyne que se hace sobre el dedo índice, esto significa que una vez clasificadas las cartas, el resto se deja caer sobre el dedo índice de la mano derecha, que se encuentra por delante de las cartas ya clasificadas, esto permite una vez acabada la mezcla obtener una separación entre las cartas que están en la palma de la mano derecha, las clasificadas, y aquella que están sobre el dedo índice, las indiferentes. Como habrá apreciado cualquier cartómago avezado se trata de un modo primitivo de obtener la separación entre ambos paquetes, ya que el dedo índice está de cara al resto de jugadores. Este mismo método es usado por S. W. Erdnase en su libro "The expert at the card table", pero usando el dedo meñique de la mano izquierda, el mismo se encuentra por la parte interior del paquete quedando oculto al resto de jugadores. Para lograr esto Erdnase modifica ligeramente la forma de coger las cartas en la mano izquierda a medida que se pelan o arrastran desde la mano derecha. Las cartas se depositan sobre la palma de la mano izquierda con el dedo índice izquierdo por delante del lado corto exterior, y con el dedo meñique por detrás el extremo corto interior. Cuando se quiere depositar cartas indiferentes sobre las ya clasificadas, se hace dejándolas sobre el meñique izquierdo, para separase ambos paquetes solo se requiere coger con la mano derecha las cartas por encima del dedo meñique izquierdo.

7 Aunque Maskelyne no la menciona por su nombre la técnica a la que se refiere es obviamente un salto.