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three card monteEspero que disfruteis de la lectura de la traducción que he hecho del "Sharp and flat" de John Nevil Maskelyne.

He liberado también todo el apartado de técnicas cartomágicas. Proximamente liberaré otras lecturas igual de interesantes para que continúeis profundizando en este apasionante mundo de la cartomagia y del tahurismo. Un abrazo.

                                                                      Antonio.

 


ucrania 1

 

Более почетно умереть в Москве за свободу, чем на Украине, защищая путинское вторжение.
Восстань против кровожадного диктатора.
Свобода для России.

It is more honorable to die in Moscow for freedom than in Ukraine defending Putin's invasion.
Rebel against the murderous dictator.
Freedom for Russia.

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CAPITULO VI, TECNICAS DE MANIPULACION.

Dada de abajo

Dada en segunda

La dada de abajo:

Comenzando pues con las técnicas de manipulación más antiguas y sencillas abordaremos nuestro primer tema, la llamada dada inferior. Esta técnica incluso en su simpleza es la fortaleza del tahúr común inglés. En cualquier juego aprovechará la oportunidad que ofrece el recoger las cartas para repartir, para seleccionar ciertas cartas que formen una buena jugada colocándolas en la parte inferior de la baraja, al mezclar se procura no moverlas de esa posición. Pero todavía queda el corte en el que pensar, bien más adelante abordaremos como obviar los efectos e inconvenientes del mismo. Mientras tanto es evidente que si la baraja se corta y se monta de la forma ordinaria, las cartas que el tahúr tan cuidadosamente ha seleccionado y guardado en el fondo de la baraja irán a parar al centro de la misma. Esto no responde a su propósito, así que cuando se corta la baraja, si el juego es uno de aquellos que no requieren que se reparta todas las cartas, simplemente cogerá la mitad inferior de la baraja, dejando la otra mitad sobre la mesa. entonces sujetando las cartas como muestra la figura 35 procede a dar. A partir de este momento, el truco como su propio nombre indica, consiste en repartir las cartas inferiores de la baraja, bien así mismo o preferiblemente a un compinche, en lugar de las cartas superiores que debieran corresponder a esa mano.

fig. 35

Desde la posición en que las cartas están sujetas se verá que cada vez que se reparte una carta el dedo índice y el pulgar de la mano derecha del repartidor están respectivamente bajo y encima de la baraja. Siendo por tanto opcional si se toma la carta superior con el pulgar o la inferior con el dedo índice. Cuando tiene que repartir una carta a sí mismo o a su compinche según sea el caso, se toma la carta inferior. Al resto de jugadores se les reparte las cartas superiores. Cuando se hace rápidamente es imposible apreciar si el naipe procede de la parte inferior o superior de la baraja, aunque la forma de sujetarla y de repartir cartas pudiera indicar que se está recurriendo a la dada inferior. Las cartas que proceden de la parte inferior al tirar de ellas hacia arriba parecen proceder de la parte superior de la baraja. No obstante, esta técnica puede siempre detectarse por el sonido diferente que produce el naipe cuándo procede de la parte inferior del mazo. Existe un leve clic claramente audible y fácilmente reconocible. El lector debe intentarlo por sí mismo y observar el hecho antes mencionado. Tras unos pocos minutos de experiencia nunca se equivocará respecto a si una carta procede de la parte superior o inferior de la baraja. El tahúr que usa la dada inferior, raramente emplea otras técnicas de manipulación.

La dada en segunda (3):

Pasemos ahora a la técnica conocida como dada en segunda, se llama así porqué consiste en repartir la segunda carta superior de la baraja en lugar de la primera. Es particularmente útil cuándo se emplea junto con cartas marcadas, donde por supuesto la carta superior puede ser leída y muy a menudo también la segunda carta (3). El efecto conseguido es que el tahúr puede siempre retener para sí la mejor de las dos cartas superiores. Supongamos pues que hay cuatro jugadores, el tahúr comienza a repartir dándose cuenta de que la carta superior es una jota o valet, mientras que la segunda carta es un tres. Por tanto, reparte la segunda carta al jugador situado a su izquierda, puede suceder entonces que la segunda carta sea ahora un rey, por lo que consecuentemente el tahúr reparte ahora la primera carta al segundo jugador dejando el rey en la parte superior. Si la carta que ahora es segunda es inferior al rey se la reparte al tercer jugador, pero si la segunda resultara ser un As el rey iría a parar a manos del tercer jugador y el As a manos del tahúr. Sin embargo, puede suceder que el tahúr, habiendo repartido de esta forma a los tres jugadores vea que la segunda carta de las remanentes es de mayor valor para él que la primera, en ese caso por supuesto se dará la segunda. Si se ve obligado a dar una buena carta, si le es posible debe deshacerse de ella en aquel lugar en el que menos dañina le sea. Como veremos ahora, además de las cartas marcadas existen otros métodos para saber el valor de la carta superior y consecuentemente de dar la segunda carta.

La técnica de la dada en segunda se aprende fácilmente. Coja una baraja en su mano izquierda en la forma habitual para repartir, con el pulgar plano en mitad de la baraja. Con el pulgar avance ligeramente a la derecha las dos cartas superiores. Una vez hecho esto, se verá que se pueden coger dos cartas entre el pulgar y el dedo medio de la mano derecha. Con la segunda carta sujeta por la punta del dedo medio, avance un poco más a la derecha la carta superior. Las cartas estarán ahora en una posición frecuentemente adoptada para repartir, estando la carta superior suficientemente separada como para ser cogida entre los dedos índice y pulgar derechos. Hasta ahora no hay nada especial en las maniobras, pero es ahora cuándo se realiza la trampa. Si el dedo medio de la mano que sujeta ambas cartas se adelanta, la segunda carta que descansa sobre su punta se adelantará también, y si al mismo tiempo el pulgar se vuelve hacia atrás la carta superior lo hará con él. Ahora la segunda carta es la más adelantada de las dos y consecuentemente será la que tome la mano derecha al repartir. De hecho, las dos cartas se arrastran simultáneamente por el índice y el pulgar avanzándolos y retirándolos al unísono. Si se reparte la segunda carta, ésta se empuja hacia adelante retrocediendo la carta superior, el movimiento es disimulado al inclinar ligeramente el brazo hacia el ejecutante. Por supuesto el cambio en la posición de las dos cartas no se realiza hasta que la mano derecha alcanza la baraja para repartir la carta. La maniobra completa parece consistir en un único movimiento. Un experto repartidor en segunda colocará una carta conocida en la parte superior de la baraja y repartirá la totalidad de las restantes bajo ella, quedando esa carta en sus manos hasta el final. Todo esto sin que sea visible a la vista más aguda ninguna manipulación.

La utilidad de la dada en segunda es obvia, depende en gran medida del hecho de conocer la carta superior de la baraja. Usando cartas marcadas conocer esa carta no es problema alguno e incluso con cartas normales la dificultad no es en modo alguno insuperable. Todo lo que se necesita es girarse a la izquierda pretendiendo coger algo, mientras se mantiene las cartas frente a si mismo, con la carta superior sobresaliendo un poco por el lado, de modo que pueda verse el índice en la esquina visible desde abajo, un vistazo disimulado hará el resto. Existen numerosas excusas disponibles para justificar girarse como ya hemos visto anteriormente en el caso del holdout de puños de camisa. Dando por sentado que hay algo a nuestra izquierda que debemos coger con la mano derecha, el resto es fácil.

El acto de inclinarse a la izquierda, cubre la ligera inclinación de la mano izquierda que permite que se vea la parte inferior del naipe. Hubo un viejo coronel americano, (el número de oficiales tuvo que ser extraordinario en algún momento), en uno de los mejores clubs de Londres que era muy particular en el uso de esta trampa. Colocaba su puro bien a su izquierda sobre la mesa, y entonces inclinándose para cogerlo miraba en la forma descrita ambas cartas, la inferior y superior del mazo. Simple como esta finta, puede ser a veces incuestionablemente de gran utilidad. Sirva de ejemplo el caso del croupier en el Póker. Después de repartir las cartas, pero antes de repartir los descartes, se inclina hacia atrás para ver sus cartas y al hacerlo ve el valor de la carta superior del mazo. Al inspeccionar sus cartas, puede decir si la carta le es de utilidad o no, pudiendo fácilmente retenerla hasta que pueda tomarla para sí mismo. De lo contrario generosamente deja que otro la consiga.

En beneficio de aquellos que no conozcan el juego del Póker, en Inglaterra hay muchos que no lo conocen, explicaré la gran ventaja y utilidad que supone conocer la carta superior e inferior de la baraja (4), en referencia a los resultados obtenidos por tal medio en el conocido juego del Nap. Suponga que está usted jugando una partida mano a mano, siendo su turno de repartir las cartas. Fíjese en las cartas superior e inferior del mazo, si ocurriese que son dos buenas cartas, ambas del mismo palo, retenga la carta superior y dele a su oponente la segunda carta, siendo la primera para usted, reparta a continuación la siguiente carta en orden a su oponente y repártase a continuación la carta inferior de la baraja. El resto de las cartas se dan al azar hasta completar las cinco cartas que componen una mano. Las consecuencias de la maniobra anterior es la siguiente: se asegura usted de tener dos buenas cartas de un mismo palo, y existe una alta posibilidad que entre las otras tres cartas exista una del mismo palo. Asegurándose tres cartas del mismo palo tiene usted grandes posibilidades de que su jugada sea mejor que la de su oponente. Si por el contrario al iniciar el reparto viera usted que la carta superior e inferior de la baraja son cartas pequeñas de diferentes palos, puede regalárselas a su oponente, por supuesto pueden ser de utilidad, aunque lo más probable es que no lo sean, pero en cualquier caso conocerá usted dos de sus cinco cartas, hecho que puede tener una influencia notable sobre el resultado de la mano como admitirán todos los jugadores de Nap. A pesar de que esta maniobra no garantiza el éxito total, el jugador que conozca el valor de las cartas superior e inferior, aunque no sea lo suficientemente hábil como para repartírselas tiene sin embargo una gran probabilidad de conseguir del juego, lo que por derecho no le pertenece.

Notas:

Aunque existen multitud de técnicas de manipulación, John Nevil Maskelyne sólo explica dos de los métodos más simples de dadas falsas, la dada inferior y la dada en segunda. Además, las técnicas empleadas para lograr este objetivo no tienen nada que ver con las actuales, siendo más bien simples y poco aptas actualmente ni siquiera para aficionados. No obstante, es comprensible, ya que las técnicas de manipulación de cartas han evolucionado considerablemente desde la época del autor. Se ve por tanto que el tahúr realmente elige sus cinco cartas mientras reparte, cuánto más grande sea el número de jugadores mayores serán sus posibilidades de elección, aunque a veces tiene que elegir entre dos cartas que responden a su propósito igualmente bien.

2 La contramedida más usada para evitar la dada inferior es la colocación de una carta distinta a las de la baraja en la parte inferior de la misma. En ambientes de juego a esta carta se la conoce como "camisa" y su función es evitar que se repartan naipes desde el fondo de la baraja. No es una medida totalmente segura, ya que existen técnicas para repartir la segunda carta inferior de la baraja a pesar de estar cubierta por una camisa. A esta técnica se la conoce como la dada griega.

3 La dada en segunda es considerada una de las más mortíferas y lucrativas armas de la que dispone el tahúr, siendo utilizada por auténticos profesionales. Destacar que es mucho más fácil aprender la técnica de la dada en segunda que la técnica de la dada inferior. Sin embargo, conseguir la técnica y pericia necesaria no garantiza que esa misma persona sea lo suficientemente hábil para llevarla a cabo en el juego real, ya que las condiciones son extremadamente exigentes. Además, para dominar en su totalidad la dada en segunda es necesario conocer otras muchas técnicas como puedan ser recogida y colocación de cartas, falsas mezclas, anulación del corte, cartas marcadas, por nombrar sólo unas pocas.

4 La utilización de la dada en segunda y la dada inferior en una misma ronda de reparto es una técnica demasiado rebuscada como para tener éxito en el juego real. Además, la mayoría de tahúres emplea diferentes agarres de la baraja para efectuar la dada en segunda y la dada inferior, lo que complica el asunto ya que es extremadamente difícil pasar de una técnica a otra. Tal vez el mechanic grip, (forma de coger la baraja que facilita las técnicas de tahúr), pueda adaptarse a los dos tipos de repartos falsos, aunque difícil no es imposible ya que alrededor de un tapete cualquier cosa, por difícil que parezca es factible.