titulo 2 foto esquina

adornos navidad antonio

 

PEACE FOR UCRANIA

 logo marron

La manipulación de dados no es algo novedoso, no en vano las tabas, antecesor del dado fueron uno de los primeros juegos de los hombres prehistóricos. La arqueología ha sacado a la luz dados trucados correspondientes a todas las épocas del hombre, como si estos fueran el hilo conductor a través de los tiempos de la perversidad del hombre. Los Romanos, grandes aficionados a los dados, eran conocedores de los métodos para su trucaje, entre las ruinas de Pompeya, han aparecido numerosos dados trucados.
Los dados pueden ser manipulados de diferentes maneras, algunas de las más importantes son:

  • Limado: de uno de sus cantos o de alguna de sus caras, los dados tenderán a mostrar con mayor probabilidad, aquellas caras que presenten mayor superficie.
  • Cargado: consiste en introducir una pesa en una de sus caras, incrementando con ello las probabilidades de que se muestre la cara opuesta a donde está situada la pesa. Se basa en el principio físico de la gravedad, el dado se verá atraído hacia la mesa por la cara más pesada, quedando la cara opuesta cara arriba esto es así porque los cuerpos tienden a buscar como base el punto más cercano a su centro de gravedad.
  • Calentar al horno: se colocan los dados durante 10 minutos en un horno a 122º, con los puntos que queramos que salgan colocados hacia arriba, una vez sacados del horno se dejan enfriar o mejor se sumergen en agua helada para impedir que sigan deformándose. La explicación estriba en que el calor del plástico en el interior del dado hace caer a éste hacia abajo, incrementándose el peso donde hay más calor, es decir en la base del dado. Este procedimiento puede usarse si se trata por ejemplo de dados transparentes, que son los más usados en la actualidad.
  • Dado magnético: se trata de un dado cargado con un pequeño imán, o con una pesa de metal. Presenta como ventaja que evita tener que cambiar los dados entre jugadas, ya que estas técnicas requieren gran habilidad y sangre fría por parte del tahúr. Si sobre la rodilla llevamos atado con una correa de velcro un potente imán de los de neomidio, por supuesto bajo el pantalón, bastará con acercar la rodilla bajo la mesa, a la zona de lanzado del dado para que éste funcione según lo previsto. Si el dado está cargado con un imán, llevamos atados un imán sobre cada una de las rodillas, con los polos opuestos, de manera que podemos atraer o repeler el dado, esto es muy útil en juegos como el "hijo de puta" con dados, ya que así podemos impedir que nuestro adversario saque buena jugada y se lleve el bote. Supongamos que tenemos el peso colocado en la cara del seis, para que el dado trucado muestre el as, máxima jugada. Si es nuestro turno de juego, acercamos el imán que atrae el peso imantado del dado. Si juega nuestro contrario acercamos el imán que repele el dado, con lo que este se dará la vuelta mostrando el seis. Con dados magnéticos si el local es de nuestra propiedad, podemos usar una mesa trucada al efecto, la mesa es simple de construir, ha de llevar un doble fondo bajo el tablero, perfectamente disimulado en el que colocamos un electroimán manejado por un mando a distancia. De esta manera podemos hacer funcionar el dado de una manera cómoda sin levantar sospechas.

Forma de cargar un dado:
Debemos saber en primer lugar donde debe colocarse el peso. En las caras impares 1-3-5 bastará con que coloquemos un peso en el centro geométrico de las caras, que se corresponde con el punto central. En las caras pares, 2-4-6 colocaremos dos pesos, de manera que el dado esté equilibrado, los pesos se colocaran en el 4 y en el seis en la diagonal. Esto se hace debido a que no es conveniente tocar la parte blanca del dado, ya que es más difícil de restaurar sin que se note. La carga se colocará siempre bajo un punto, de forma que una vez restaurado y pintado el dado la manipulación pase inadvertida.
El proceso de cargar un dado es muy sencillo, con un taladro de manualidades tipo "dreemel" se hace un agujero del diámetro adecuado bajo uno de los puntos, colocamos el peso que puede obtenerse cortando una varilla de plomo del grosor necesario o bien colocando un perdigón redondo de los de caza. Colocamos el peso teniendo en cuenta que una vez dentro y cuando restauremos el dado, debe de quedar por encima del mismo al menos 1,5 milímetros. En este cálculo tendremos en cuenta que el punto bajo el que vamos a colocar el peso es cóncavo.
El peso no debe ser excesivo para que el funcionamiento del dado no sea muy brusco, es decir que no se pare repentinamente tras lanzarlo. Lo más indicado es realizar pruebas previas, aunque para ello debamos desechar varios dados.
Una vez alojado el peso en el interior de la cavidad, rellenamos con masilla epoxi, la masilla debe de mezclarse bien, si es del tipo bicomponente, amasándola hasta que tenga un color uniforme y no quede color de ninguno de los dos componentes por separado. Antes de que endurezca, podemos quitar los excesos con un paño húmedo. Dejamos secar al menos 24 horas, tras lo cual damos forma al punto bajo el que está el peso recuperando su forma cóncava lo más parecida a las demás, para ello nos servimos del taladro con una broca de grano fino con forma de bola. posteriormente pulimos con brocas de pulir de grano muy fino.
Si queremos incrementar la seguridad del dado, e impedir que pueda salirse el bloque de masilla debido a los numerosos golpes, cuando abrimos el agujero donde debe ir alojado el peso, usamos una broca de forma troncocónica, con lo que se creará una cavidad retentiva que impide que el material alojado pueda desprenderse.
Finalmente pintamos el punto del mismo color que los demás, fijándonos en el tipo de acabado de la pintura, mate o brillante.