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Origen del Blackjack

blackjack Origen:

Se sabe que el Blackjack evolucionó a partir de juegos más antiguos como el treinta y uno. Este era un juego de origen italiano muy popular durante el renacimiento, consistía en repartir tres cartas a cada jugador, siendo el ganador aquel que más se aproximaba a esta puntuación, destacar que en este antiguo juego no cabía la posibilidad de que el jugador pudiera influir en el resultado de su mano, ya que no se permitía pedir cartas. Esta rigidez en las reglas lo hacían el juego preferido de tahúres y fulleros. De él tenemos constancia desde 1440, gracias a que fue mencionado en un sermón que contra los juegos de azar pronunció Bernardino de Siena, (1377-1444), ya que el clero se oponía al mismo.
Algunas versiones de este juego llegaron a Inglaterra, Francia o España, y a partir de él se crearon otros consistentes en el mismo principio, es decir, recibir cartas los jugadores con el fin de aproximarse lo más posible a una puntuación sin pasarse de la misma, ejemplos de este tipo de juegos son el quince, el Siete y media y el Baccarat.
Hacia el final del siglo XVII surgió en Francia un juego conocido como el Vingt et un, (veintiuno), considerado el antecesor más directo del blackjack. La puntuación a la que el jugador debía aproximarse para ganar era veintiún puntos por lo que se considera que nació como simplificación del juego del treinta y uno. En su evolución, a finales del siglo XVII se impregnó de algunas reglas del siete y media, creado en Italia aproximadamente en la primera mitad del siglo. Se estableció que los jugadores pueden plantarse a voluntad con la puntuación que estimen conveniente o pueden por el contrario pedir cartas adicionales para tratar de mejorar su puntuación. En caso de pasarse de 21 puntos automáticamente pierden la apuesta.
A mediados del siglo XVIII el Vingt et un gozó de una gran popularidad en los salones aristocráticos franceses, donde la alta sociedad lo jugaba con pasión, debido a la rapidez con que se cruzan las apuestas. Por entonces, era un juego de circulo, es decir que no se jugaba contra una banca especializada, si no que los jugadores competían entre sí, teniendo la posibilidad de actuar como banquero por turnos. Es también por entonces cuando se le añade a su reglamento la norma de que el As puede actuar como un doble comodín, es decir con dos valores distintos a decidir por el jugador 1 u 11 según su conveniencia.

Llegada al nuevo mundo:

Los primeros colonizadores franceses de Norteamérica lo llevaron al delta del Mississippi, donde se le conocía como el Twenty one. En 1823 existían en Nueva Orleans casas de juego legales, donde este juego prosperó junto a los más populares como el monte español, el faro o la ruleta. Desde Nueva Orleans se extendió por toda Norteamérica a través de los barcos de vapor en primer lugar, y en sucesivas oleadas después siguiendo la fiebre del oro, llevado de campamento en campamento minero por tahúres y jugadores profesionales como Madame Moustache, (Eleanor Dumont). El Twenty one siguió siendo un juego de círculo, es decir que se jugaba entre jugadores que competían entre sí, no contra una banca especializada. En los salones de los pueblos fronterizos con el lejano oeste, las mesas de juego se alquilaban por horas a los jugadores.

Evolución en América:

Durante la segunda mitad del siglo XIX se incorpora a las reglas del Twenty one el seguro, es decir la posibilidad siempre a elección del jugador, de asegurar su apuesta contra la posibilidad de que el jugador que hace de banquero sume 21 por ejemplo si ha obtenido un As en su primera carta. Esta regla fue tomada del juego francés Trente et quarante que apareció hacia 1800 y fue desde su inicio concebido para ser jugado contra una banca especializada. Si bien la regla se tomó de este juego, su aplicación, así como los porcentajes de pago por adquirir el seguro y el pago de premios si la banca suma 21 es totalmente distinto, y evolucionó hasta la regla actual es decir para asegurar una jugada debe depositarse como seguro el 50 % de la misma. Caso de sumar la banca 21 se cobrará el seguro 2 a 1.
Entre 1900 y 1915, el puritanismo imperante en Estados Unidos reaccionó contra la expansión de los juegos de azar, relegando el Twenty one a casas de juego semiclandestinas controladas por la mafia, es en este contexto, y con ánimo de ejercer un mayor control sobre el juego cuando el Twenty one deja definitivamente de ser un juego de círculo, pasando a ser un juego contra una banca especializada. A partir de entonces surge la figura del dealer o distribuidor en representación de la banca. La banca se especializa, no abandonado jamás esta posición de ventaja respecto al jugador.
En esta época, con objeto de atraer a los jugadores a las mesas de Blackjack, se establece una nueva jugada con un jugoso premio, abonado 10 a 1 esta jugada debía sumar 21 puntos y ser conformada con el As de picas y cualquiera de las dos jotas negras, es decir con la jota de picas o la jota de tréboles, conocidas en inglés como black jack. A partir de entonces el juego comenzó a ser conocido como Blackjack habiendo conservado el nombre hasta nuestros días.
Durante la década de 1920, el Blackjack decreció su popularidad, esto fue debido a que se lo consideraba por parte de los jugadores como un juego imbatible al que no se podía aplicar estrategia alguna. La banca ganaba cuando empataba con el jugador, (en la actualidad no). Además, se jugaba con una única baraja de 52 cartas, esta se mezclaba tras cada mano jugada, haciendo que las probabilidades de los resultados fueran independientes de los resultados previamente acaecidos. La mezcla continua de la baraja enlentecía el ritmo de apuestas haciéndolo un juego aburrido. Además, las cartas se repartían cara abajo, al final de la mano solo volvían sus cartas aquellos jugadores con una jugada mayor que la banca, este hecho lo convertía en un juego aislado entre el jugador y la banca, además de imposibilitar el conteo de cartas.
A partir de 1931 en que se legalizaron el juego de azar y los casinos en el estado de Nevada se trató de volver a hacer atractivo el juego para los jugadores, con lo que se autorizó a jugarlo cara arriba. Además, se jugaba con una única baraja de 52 cartas, pero ahora se descartaban las cartas a medida que salían, no volviendo a mezclar el mazo hasta que éste estuviera totalmente acabado. Esto lo transformó en un juego en el cual las probabilidades de resultado de una mano, era dependiente de las cartas previamente extraídas de la baraja, con lo cual se abrió la puerta a la aplicación de estrategias de juego basadas en el conteo de cartas. El juego volvió a ser muy popular.
En la década de 1960, los estudios de Edward Oakley Thorp hicieron que numerosos jugadores se dedicaran a jugar al Blackjack de forma profesional, ya que los sistemas de conteo de cartas permitieron batir la ventaja matemática de la banca y llegado el momento, emplazar apuestas con valor esperado (expected value) positivo para el jugador. Durante unas décadas, el Blackjack fue considerado por los jugadores como el único juego con el que se puede batir a la banca. Este hecho obligó a los casinos a replantearse las reglas del Blackjack pasándose a jugar con seis barajas como estrategia para dificultar el conteo, además de la libertad de colocar por parte del croupier la tarjeta indicadora de fin de sabot en el lugar que más conveniente crea, adelantándola si estima que algún jugador está contando las cartas. Desde entonces el juego no ha dejado de evolucionar siempre con el ánimo de proteger a la banca frente a las posibles pérdidas. Es el precio a pagar por no ser un juego de círculo, si no un juego en mano de bancas especializadas que ven él un negocio claro. Estos abusos han hecho que el blackjack vuelva a ser un juego menos popular y rentable para los jugadores de lo que antaño fue. Desde la implantación de los CSM se ha convertido de nuevo, por interés de la banca, en un juego donde las probabilidades de resultado de una jugada son independientes de los resultados previamente ocurridos, ya que las cartas que van saliendo no se descartan si no que vuelven a mezclarse con el resto de la baraja cada cierto tiempo. En la actualidad, mientras no se supriman las máquinas de mezclado continuo es un juego al que no es nada recomendable jugar, siendo totalmente desfavorable al punto.

 

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Ampliación del artículo sobre barajas trucadas

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