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dado poker Por dado conocemos a un pequeño objeto de forma poliedrica, normalmente un cubo de entre uno y dos cm. siendo la medida standard 16 mm. Los dados se usan para generar números al azar por el método de lanzarlos sobre una superficie dura, lo que le hace apto como instrumento en el juego de azar, éste determina sobre cual de las caras descansará, siendo la puntuación obtenida la mostrada en la cara superior. Esta puntuación o combinación si se usan varios dados, determina si el jugador pierde o gana en función de las reglas del juego. En algunos juegos de sociedad la puntuación obtenida determina los movimientos futuros del jugador. Suelen estar hechos de materiales tales como hueso. marfil, madera, bronce, siendo los más modernos de plástico, concretamente resinas poliméricas como  el acetato. Cada una de sus seis caras está numerada del 1 al 6 colocados estos números de tal modo que las caras opuestas del cubo suman un total de

 

 

siete puntos, esto viene mano dados haciéndose de este modo al menos desde la antiguedad clásica. Este hecho implica que en uno de sus vértices coinciden los puntos 1, 2 y 3. Estas caras 1, 2 y 3 pueden ser colocadas respecto al vértice en el que coinciden en el sentido de las agujas del reloj o en sentido contrario a las agujas del reloj, lo que determina dos tipos de dados principalmente:

  1. Dados de n,ano derecha
  2. Dados de mano izquierda

Historia:
El dado más antiguo fue encontrado durante una excavación arqueológica en la antigua cuidad de Shahr-i Sokhta en el sureste de Irán, formaba parte de un juego de Backgammon posiblemente de la ciilización Jiroft y su edad está estimada entre el 2800 y el 2500 antes de Cristo. Los primeros dados fueron con mucha probabilidad fabricados de huesos de animales, concretamente los nudillos y específicamente el astrágalo o talus que es aproximadamente tetrahedrico. Este tipo de dados todavía son usados en culturas como la de los modernos mongoles que los conocen como shagai, usándolos para juegos de azar o para predecir el futuro.
El uso de los dados por parte de las distintas civilizaciones ha sido tan extensa como antigua, ya que no en vano son considerados el instrumento de juego más antiguo. En egipto el uso de los dados está documentado en numerosas tumbas hacia el 2000 antes de Cristo. Se han encontrado referencias escritas en la India en cuanto al uso de los dados que se remontan al 1500 antes de Cristo, en esta cultura las apuestas podían ir desde cientos de esclavas a un reino. Las antiguas civilizaciones de America también conocían los dados, éstos eran elaborados con el hueso del tobillo de algunos animales y cada una de las cuatro caras eran marcadas con dibujos o símbolos, pudieron usarse con fines adivinatorios, mágicos o lúdicos.
El uso de dados trucados es asi mismo tan antiguo como la humanidad, ya que las excavaciones arqueológicas han encontrado tabas trucadas en yacimientos prehistóricos, (antecesor del dado hechos con el hueso astrálago de ciertos animales). También se han encontrado dados cargados pertenecientes a la civilización romana en los yacimientos arqueólogicos de Pompeya y Herculano. En la Inglaterra del siglo XV un caballero y erudito llamado Roger Ascham, profesor de griego en Cambridge y profesor particular de Isabel I, publicó un catálogado de dados cargados y trucados.

El dado en las artes adivinatorias:

El dado ha sido usado desde la más remota antiguedad como instrumento a la hora de predecir el futuro, a esta técnica adivinatoria se la conoce como Cleromancia, este nombre es una combinación de las palabras griegas "Kleros" que significa hechar suerte y "manteia", cuyo significado es adivinación, por lo que en una interpretación más amplia se podría decir que se trata de la adivinación a través de la suerte. Los dados eran colocados en una urna en la que se colocaba una rama de olivo en representación de Mercurio, Dios que se creía presidía este tipo de adivinación. Trás suplicar a los dioses que influyeran sobre la tirada se lanzaban sobre una mesa y se pronosicaba el futuro en función de los números obtenidos. En Bura de Acaya existía un templo dedicado al Dios Hércules, en el cual después de rezar y pedir al dios, se lanzaban unos dados cuyo resultado era interpretado por un sacerdote que vaticinaba el futuro del que solicitaba este servicio. Este tipo de adivinación fue la que usaron para saber quién hbía provocado la tempestad que habría de hundir la nave antes de arrojar a Jonás al mar. "Y dijeron cada uno a su compañero: Venid, y echemos suertes, para saber por quién nos ha venido este mal. Y echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás". Se trata de una referencia algo difusa a la Cleromancia que puede leerse en el libro de Jonás, 1:17.
Los griegos y romanos eran pueblos muy superticiosos siempre deseosos de conocer su suerte y futuro ,ponían en práctica la siguiente forma de adivinación. Llevaban consigo un número tablas con carácteres o inscripciones especiales y daban a elegir una de ellas al primer muchacho que encontraban. Si la elegida tenía relación o aprobaba lo que habían imaginado se consideraba como un pronóstico infalible. Esta creencia tiene origen egipcio que atribuían a los jóvenes ciertos dones proféticos, al haber encontrado a la Diosa Isis por los informes que dieron unos muchachos que jugaban en una plaza. Debido a esto los antiguos egipcios observaban atentamente las acciones y palabras de los jóvenes.
En todos los lugares públicos, principalmente en los mercados se apostaban los llamados agirtes en griego, (sacerdotes de la diosa Cibeles que vivían de la limosna, agirtes significaba mendigos), sostenían una tabla sobre la que estaban escritos versos proféticos. Unos dados eran lanzados y el número obtenido indicaba el verso profético elegido, éste a su vez indicaba el futuro y suerte de los curiosos. También podían usar una urna que contenía notas que se extraían al azar por un niño, determinando esta nota el futuro del que preguntaba. Artemidoro de Daldis O Efeso, (siglo II después de Cristo), nos habla en su obra "Oneirokritiká", (La interpretación de los sueños), de los adivinos de los mercados y de las "sortes viales" o suertes de calles y caminos, que eran muy comunes y apreciadas en Roma.

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