Protección frente a las técnicas del tahur

Es de gran importancia conocer al menos unos conceptos mínimos sobre que son las trampas en el juego y como se realizan. Además es necesario ser capaz de detectar quienes están capacitados para hacerlas de forma regular, y sobre todo es necesario ser capaz de poner en práctica unas medidas simples de proteccion tan eficaces como sencillas. Podría asegurarse con casi total seguridad que quien no hace trampas sea posiblemente por que ignora la forma de hacerlas.
Impedir la realización de trampas es casi imposible, dada la variedad y a veces la complejidad de los métodos empleados. Incluso un avezado jugador puede ser victima y ser engañado con ténicas sencillas, debido a su exceso de confianza.
Lo que en modo alguno es comprensible es jugar con apuestas de por medio sin antes tener un mínimo de información respecto al juego y los métodos utilizados por los tahures. Siga al pie de la letra estos sencillos consejos antes de jugar con apuestas:

No juegue si no está capacitado para ello o si desconoce las reglas del juego en su totalidad.
Nunca juegue con desconocidos.
Juege siempre con barajas nuevas, exija además que éstas sean abiertas en su presencia. En juegos de azar de nivel alto esto no representa un problema para el tahúr. Existen métodos para abrir las cajas de barajas de manera indetectable, así como para obviar la garantía que debiera suponer el precinto y el envoltorio de celofan o plástico.
Revise siempre la caja y el celofán o plástico que envuelve la baraja, revise además las cartas. Si se aprecian signos de manipulación no juege.
De vez en cuando cuente la baraja para constatar que no falta ningún naipe en la misma. Esta sencilla maniobra dificulta las técnicas de empalme o el uso de holdout. Asi mismo vigile que las cartas no presentan dobleces, pueden ser francamente sútiles. Existen técnicas de marcaje sobre la marcha mediante dobleces. Si se observa deterioro en los naipes debe cambiarse la baraja inmediatamente por otra nueva.
Haga cumplir la regla "la baraja sobre la mesa". No permita en modo alguno que ésta deje de estar a la vista, ni siquiera unos segundos, sería tiempo más que suficiente para realizar un cold deck. La ejecución de una trampa es mucho más sencilla si se permite al jugador ciertas libertades con la baraja. El repartidor no debe levantar la baraja de la mesa, ya que existen técnicas de vistazos, (peek), y modos de mostrar al compinche la carta inferior del mazo, (flashing).
La posiciones que ocupan los jugadores en la mesa deben ser sorteadas, con ello se evita en los juegos de envite las trampas tipo confabulación entre dos o más jugadores. Si juega regularmente con el mismo grupo de personas, no permita que la constumbre determine la posición de los jugadores. Lo ideal sería sortear de nuevo la posición de los jugadores una vez transcurrido un tiempo acordado antes de iniciar la partida.
Lo ideal sería jugar alternativamente con dos barajas de dorsos distintos. Esto dificulta que puedan usarse técnicas de empalme de cartas o holdout. Por supuesto la baraja inactiva debe de estar a la vista de todos los jugadores. Por norma cualquier jugador puede exigir el cambio de baraja si no está satisfecho con la que se está desarrollando el juego.
Cumpla y haga cumplir la regla "las manos sobre la mesa". No permita que los jugadores lleven sus manos a sus regazos, bolsillos o incluso al borde de la mesa, ya que esta es la condición indispensable para la realización de un cold deck. Un pequeño porcentaje de jugadores son profesionales del engaño y hacen del incumplimiento de ésta sencilla regla una poderosa arma.
Exija siempre una adecuada mezcla de los naipes, no tema pasar por remilgado, se trata de un derecho fundamental de cualquier jugador.

El turno de reparto debe cambiar de jugador cada mano. Para una mayor seguridad lo ideal sería que el jugador a la derecha del repartidor mezcle antes, después mezclará el repartidor y antes de repartir cortará la baraja el jugador a su izquierda. Esto para juegos en los que el reparto se hace hacia la izquierda. Puede invertirse este orden para juegos en los que el reparto de cartas sigue el sentido antihorario. Esto nos protege frente a posibles clasificaciones.
Vigile que el corte de la baraja se hace siguiendo los procedimientos de seguridad. Debe realizarse con una tarjeta de corte, si no se dispusiera de ésta, debe de usarse un comodín cara arriba o una de las cartas de publicidad que se incluyen en la baraja. Trás mezclar, el repartidor cuadrará la baraja y la presentará al jugador de su izquierda, quién introducirá la tarjeta de corte o comodín por donde desee, dejándola sobresalir un poco del resto de la baraja. El repartidor levantará junto con la tarjeta las cartas por encima de la misma, depositará el paquete cortado hacia el centro de la mesa y posteriormente recogerá el paquete de cartas que queda y lo colocará sobre el primero.
No permita que se salten el turno de corte, cada jugador debe cortar cuando le corresponde. No permita que el jugador a quién corresponde cortar, indique que no desea hacerlo. Es común que los jugadores den dos golpecitos sobre la baraja indicando su voluntad de no cortar. Esto no debe permitirse nunca, ya que puede ser debido a un mal hábito pero también puede tratarse de una estratagema entre compinches para evitar destruír una clasificación previa.
El reparto debe hacerse con la baraja sobre la mesa incluso si se usa "camisa inferior". La camisa sería dejar la carta de corte en la parte inferior de la baraja para evitar dadas por abajo, así como "flasheado" del último naipe.  No obstante, y a pesar de esta precaución existen técnicas de tahurismo como "la dada griega" que permiten repartir a voluntad la segunda carta situada por la parte inferior de la baraja.
El reparto sobre la mesa es una técnica sencilla que simula el uso de un sabot. El repartidor cogerá con la mano izquierda la baraja por un extremo corto, cerca de sus esquinas, dejando el índice sobre la misma, con la mano derecha hará resbalar la carta superior sobre la mesa, una vez allí, la empujará hacia el jugador sin levantarla de la misma.
Si se trata de juego de envite no permita que los jugadores hablen, pujen o apuesten, fuera de turno, incluso si finjen ser impacientes. Podría tratarse de una estratagema de confabulación. Incluso si el jugador va a doblar la apuesta debe hacerlo en su turno de palabra, ya que su acción precipitada puede influir sobre la decisión de los demás jugadores.
Si se trata de juego de envite tipo poker vigile el bote, y observe que los jugadores meten en él las cantidades adecuadas a las apuestas comprometidas.
Si se trata de juegos tipo chinchón o remigio en los que se lleva anotación de la puntuación, vigile que ésta se toma adecuadamente. Cuente los puntos de sus oponentes y permita que los suyos sean contados con total claridad.
Vigile que los descartes se hacen adecuadamente. No debe permitirse que los jugadores tiren sus naipes sobre los ya desechados. Los descartes deben ser claros para todos los jugadores, viéndose en todo momento cuál es el número de cartas desechadas.
Haga que retiren de la mesa cualquier objeto innecesario para el desarrollo del juego. Estos pueden ser usados como elementos facilitadores o a veces encubridores de trampas. Ponga especial cuidado en que sean retirados objetos reflectantes tipo mecheros "Zippo", llaveros, pinzas portabilletes, gafas, cajetillas de cigarrillos.
En juegos de envite tipo poker no permita que un jugador ayude a otro a decidir su jugada. En algunas formas de poker en los que se usan comodines o en el poker tipo Homaha donde el jugador debe conformar su jugada únicamente con parte de las cartas que tiene en las manos, la dificultad o confusión es mayor. El poker no es un juego de sociedad, no tiene usted obligación alguna de ayudar al resto de jugadores a conformar sus jugadas. Además tiene usted la obligación de ganar a los demás su dinero, si no quiere usted perder el suyo.
No permita que un jugador cambie de opinión si ya ha hablado otro jugador. Si ha cantado incorrectamente su jugada, por supuesto siempre en turno adecuado, y cometió un error debe de asumirlo y pagar las consecuencias. Sólo se permite la corrección a la mano de un jugador si ha cantado una jugada mayor a la que depositó sobre la mesa. El jugador debe ser responsable de sus actos y asumir sus propios errores. La antigua sentencia "las cartas hablan por si mismas" no es válida en este caso.
Si juega en locales en los que se cobra por jugar y donde tienen su propio repartidor encargado además de cantar las manos de todos los jugadores, sepa que esta circunstancia va en detrimento del jugador avezado o profesional, favoreciendo a jugadores nóveles o inexperimentados. Si es usted jugador profesional no juegue en estos lugares.
De común acuerdo con el resto de jugadores establezca antes de la partida las reglas por las que se va a regir la misma. Cumpla y haga cumplir lo anteriormente expuesto.
Si juega en locales en los que se cobra una comisión por jugar no podrá usted hacer nada para cambiar las reglas del local. Generalmente no son estrictos con el control de las trampas ni con el incumplimiento de las reglas, no tienen nada que perder, ya que en realidad cobran una comisión por jugar y no es su propio dinero lo que está en riesgo. Si las condiciones del local no se ajustan a los consejos anteriormente dados, simplemente no juegue.

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