La partida de cartas de Marcel Pagnol

 

 Ficha técnica:
Año 1931
Director  Alexander Korda
Duración  120 minutos
Música  Francis Gromon
Reparto Raimu, Paul Dullac, Fernand Charpin, Robert Vattier, Pierre Fresnay, Orane Demazis, Alida Rouffe

 Aunque esta película no es de temática relativa a los juegos de azar merece estar incluída en este apartado de la web por una única y grandiosa escena de la misma, la partida de manilla en el "Bar de la Marine" del puerto viejo de Marsella.

Marius se ha críado con su padre, propietario del Bar de la Marine en el puerto viejo de Marsella. Acostumbrado a ver los navíos que llegan a puerto, sueña con embarcar en uno de ellos y partir en busca de aventuras. Fanny vendedora de marisco frente al bar de César ama secretamente a Marius desde la infancia. Mario sin admitirlo también la quiere a su vez. Para empujar a Marius a declararse, Fanny juega a ponerle celoso dejándose seducir por Panisse, rico cincuentón que la pide en matrimonio a pesar de los treinta años que los separan. Este hecho llevará a una agria discusión entre Marius y Panisse. Fanny despecha a Panisse y declara su amor a Marius, éste le corresponde pero todavía se halla dividido entre el deseo de embarcarse y su amor por Fanny. Pierde la oportunidad de embarcarse en un navío de exploración, con lo que da curso libre a su amor por Fanny. Un mes mas tarde, Honorine, madre de Fanny vuelve prematuramente de una visita a su hermana y se encuentra con los dos amantes dormidos. Se apresura y junto con César deciden casarlos cuánto antes. Paralelamente le surge a Marius una nueva ocasión para embarcarse, Fanny comprende que éste no será nunca feliz si no cumple su sueño y decide sacrificarse por él simulando que prefiere una vida organizada y resuelta junto a Panisse. Mario aunque ciego por su pasión pero aliviado por la decisión de Fanny exclama "yo esposo a la mar, tu al dinero de Panisse". Se dirige a toda prisa hacia el navío que ya se va del puerto, el Malasia. Fanny domina sus lágrimas y emociones para ocultar a César que su hijo se va, finalmente le pueden las circunstancias y se desmaya en brazos de éste que pide a Marius ayuda. Con un último plano del Malasia César llama por última, "Marius".

Los juegos de azar han sido desde siempre motivo de malentendidos y riñas a veces derivadas del discurrir del juego, malinterpretaciones de las reglas o bien aunque menos frecuentemente por causa de los comentarios ociosos que suelen hacerse durante la partida. Esto queda perfectamente reflejado en la maravillosa escena recreada por Marcel Pagnol en su película "Marius", perteneciente a la trilogía "Marius, Fanny, Cesar", también conocida como la trilogía marsellesa, (por suceder su trama en la cuidad francesa de Marsella).

La escena transcurre en el "Bar de la Marine" regentado por César, éste y tres amigos más, Panisse, Brun y el capitán Escartefigue se encuentran jugando una partida amistosa a la manilla con el fin de ver quién de ellos abonará la cuenta de las consumiciones. En un momento dado Escartefigue, (que juega con César),  debe hacer su jugada pero duda que naipe depositar sobre la mesa y comienza a reflexionar en voz alta, "me pregunto si Panisse corta a corazones", esperando que su compañero le haga alguna seña al respecto. César no se hace de rogar y le hace señas que aunque evidentes Escartefigue no comprende. Panisse se da cuenta y enfadado recrimina a césar que persiste. Panisse entonces dice a su compañero monsieur Brun que vigile a Escartefigue que el hará lo propio con César. Se establece el siguiente diálogo:

César (con voz afectada): ¿Me vigilas, a mi, que soy compañero de la infancia como si fuera un tramposo?, gracias.

Panisse: Te doy pena?...

César, (con sarcasmo): No, me complaces, me vigilas como si fuera un truhán, un salteador de caminos.

César: Me rompes el corazon, ¿eh?.

Panisse: Oh César...

César: No hay Cesar que valga, me rompes el corazón.

César, (en voz alta): Me rompes el corazón, me rompes el corazón.

César, (dirigiéndose con enfado a Escartefigue): Eh, tú ya no jugamos o qué?, a mi me rompe el corazón y a tí que?, a ti no te hace nada, a ti no te hace nada o que?.

Escartefigue: Muy bien, toma un corazón, (depositando una carta de corazones sobre la mesa).

Panisse, (con enfado): Es que me tomas por imbecil?, le has dicho me rompe el corazón para hacerle comprender que corto a corazones, y ahora tira un corazón. Toma aquí tienes tus cartas, (arrojándolas), hipócrita, tramposo, no juego con un tahúr. Me rompes el corazón (dice saliendo enfadado del bar).

Monsieur Brun: Se ha enfadado de veras esta vez. Si, ha estado mal que se enfadara, pero también ha estado mal que hicierais trampas.

César: Escuche señor Brun... si no se puede hacer trampas entre amigos no merece la pena jugar a las cartas.

Más adelante vemos la riña entre Cesar y Escartefigue a raíz de un comentario al parecer sin importancia que César hace. Escartefigue pregunta a César quien cree él que es la amante de su hijo Marius, a lo que responde que no lo sabe, pues aunque lo ha comentado de pasada con su hijo no ha querido insistir por lo delicado del asunto.

César: Sospecho que se trata de la mujer de un marinero, (Escartefigue es marinero, y César sospecha que la amante de su hijo pueda ser su mujer, que tiene fama de ligera).

Escartefigue: ¿Porqué?

César: Pasa toda la noche en su casa, lo que prueba que el marido no vuelve a casa al añochecer.

Brun: 36

Escartefigue: 37

César: Ademas...,  ¿37?, además todo el mundo sabe que es en la marina donde están la mayoría de cornudos, 40.

Escartefigue: ¿Como?

César: He dicho que todo el mundo sabe que es en la marina donde más cornudos existen, 40, ¿no oyes?, 40. 40 a picas...

César, (dirigiéndose a Escartefigue que se levanta de la mesa): ¿Tienes frío, estás incómodo?.

César, (dirigiéndose a Brun): ¿que le pasa?, Ah.... es por que he dicho que es en la marina donde.... Si te he ofendido te pido perdón amigo mío.

Escartefigue: ¿A quién pides perdón al marinero o al cornudo?.

César: A ambos.

Escartefigue: ¿Crees que es suficiente excusarse mientras uno se sonríe?.

César: Oh.. vamos no te enfades, ya se bien que si eres cornudo no es por tu culpa. En fin... todo el mundo sabe que eres un cornudo, no es un misterio.

Escartefigue, (señalando a Monsieur Brun): El señor Brun no lo sabía.

César: Pero si es él quién me lo ha dicho, además en el mercado cuando se habla de un cornudo se dice.

Escartefigue: Que yo sea cornudo no es de tu incumbencia, pero te prohibo insultar a la Marina Francesa. Después de la ofensa que acabas de pronunciar no tengo nada más que hablar contigo.

César: (dirigiéndose a Escartefigue por su nombre propio): Pero escucha Felix....

Escartefigue: No escucho nada, me presentaré aquí mañana por la mañana para que me pidas perdón.

César: ¿Quieres excusas?, te las presento en este mismo instante.

Escartefigue: No, Cesar, quiero excusas reflexionadas para que te des cuenta de la gravedad de lo que has dicho.

César: Pero no seas bestia, veamos, no he tenido ninguna intención de insultar a la Marina Francesa, la admiro, la quiero.

Escartefigue: Se supone que tal vez quieras a la Marina Francesa, pero la Marina Francesa te dice mierda.

César, (a Monsieur Brun, Escartefigue ya ha salido): ¿Que ha querido decir con eso?.

Marcel Pagnol no estaba de acuerdo con la escena de la partida en el bar, creía que se apartaba de la trama original, pero Raimu, (Jules Auguste Muraire), el actor que encarna a Cesar, creía que era la escena más importante. Sin decir nada reunió a los actores y tras realizar algunos cambios ensayaron la escena que representaron modificada ante Pagnol en un ensayo general. Marcel Pagnol no dijo nada, pero al terminar el ensayo fue al camerino de Raimu y escribió en una de las paredes con un lápiz de maquillaje: "Monsieur Raimu est un génie. 1930. Marcel Pagnol". La escena fue incluída en la película y pasó a ser la seña de identidad de la misma.

El artista francés Raimus, (Jules Auguste Muraire), nacido en Toulon, en plena Provenza fue posteriormente homenajeado por los creadores del Comic Obelix y Asterix, (René Goscinny y Albert Uderzo), en su tomo "La vuelta de las Galias de Asterix" 1965. Donde se le caricaturiza como Cesar Labeldecadix, dueño del  "Bar del navegante" de Massalia, (nombre dado por los griegos de Foceas a Marsella en el 600 antes de nuestra era),  donde se vuelve a recrear la famosa partida de cartas con las variaciones características de este gran comic.

Se le ha rendido también un homenaje permanente en Toulon, su cuidad natal donde en la plaza que lleva su nombre, (plaza Raimu), se ha colocado una escultura que representa la famosa partida de cartas. Las sillas vacías dejadas por Panisse y Escartefigue invitan a los paseantes a sentarse y participar de esta famosa escena.

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