Lansquenet, antecesor del Monte español.

El Lansquenet es un juego de cartas cuyo nombre deriva del término alemán landsknecht, cuyo significado es "siervo de la tierra o país". Este nombre era dado a los soldados de infantería alemanes de los siglos XV y XVI, que en realidad eran mercenarios. Usaban el tambor de campo conocido también como lansquenet.

Juego: El banquero apuesta cierta cantidad de dinero. Esta apuesta debe ser aceptada en primer lugar por el jugador más cercano a la banca, si no la acepta pasa al siguiente y así sucesivamente. Si ninguno de los jugadores afronta la apuesta individualmente, ésta pasa a constituirse entre todos los jugadores, es decir cada cual se juega la cantidad que desea hasta completar la cantidad depositada en banca, (la apuesta puede estar compuesta por apuestas de todos los jugadores en distintas proporciones). Una vez efectuada la apuesta el banquero deposita dos cartas, una a la izquierda para los jugadores y otra a la derecha para sí mismo. Luego sigue girando naipes sobre cada uno de ellos hasta que uno de ellos coincida en valor con uno de los de la mesa, esto determina al ganador, aquel cuya carta ha salido en primer lugar. Si el banquero pierde el siguiente jugador a la izquierda se convierte en banquero y procede de la misma manera. Cuando el banquero gana puede cobrar las apuestas y pasar la banca, o puede permitir que el juego siga, por supuesto la cantidad de la banca va doblándose en cada jugada. Puede seguir así siempre y cuando las cartas le sean favorables, tiene no obstante la opción de abandonar la banca en cualquier momento y retirarse. Si lo hace el jugador a quien le pasa la banca tiene la opción de continuar por la misma cantidad que había en el momento de retirarla. Los términos utilizados son "copo" (à moi le tout) y "voy", (je tiens.) Cuando al principio de la mano ambos naipes son iguales en ambos lados, el banquero gana la mitad de las apuestas. Cuando el juego es honesto no es infrecuente ver series de manos ganadoras de seis o siete. Series más largas pueden hacernos sospechar que se están haciendo trampas. Una de estas series puede dar al tahur una gran ganancia aunque la cantidad de salida sea pequeña, debido a que la banca va doblándose cada vez a modo de martingala. El tahúr puede facilmente hacer trampas en el Lansquenet preparando de antemano una serie compuesta de una decena de cartas dispuestas de la siguiente manera:

  • 1º reina
  • 2º reina
  • 3º diez
  • 4º siete
  • 5º diez
  • 6º nueve
  • 7º nueve
  • 8º as
  • 9º ocho
  • 10º as

Series así dispuestas se colocan en bolsillos laterales fuera del chaleco, justo bajo la axila izquierda. Cuando el tahúr se convierte en banquero se inclina sobre la mesa. En esta posición los dedos están cerca de los naipes preparados llamados "portees", en el momento apropiado se apodera de las cartas y las coloca sobre la baraja. La trampa es sencilla de realizar debido a que el tramposo tiene su abrigo abotonado en la parte superior de modo que la parte inferior de éste se encuentra abierta y permite la introducción de la mano completamente oculta de la vista de los demás jugadores. Algunos estafadores son lo suficientemente hábiles como para retirar del juego algunos de los naipes de jugadas ya hechas, que colocan en sus "Costieres", bolsillos auxiliares, mientras que mantienen hábilmente escondidos en sus manos los ya preparados para depositarlos en el momento oportuno sobre la baraja que de esta forma no se ve aumentada de grosor. Este excitante juego fué muy popular en Europa y en America. Se le considera el juego antecesor del monte español.

Referencia bibliográfica: Robert Houdin, "Les Tricheries des Grecs devoilees".

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