El escándalo Henry Weston. El final de las hijas del faro

A consecuencia del escándalo Henry Weston, la crítica social respecto al juego femenino y concretamente contra el juego del faro organizado por las damas de la alta sociedad inglesa, (llamadas hijas del faro) fué en aumento, incrementándose la presión social ya que se tenía la impresión de que dichas damas eran inmunes a la justicia debido a su alta posición. Henry Weston procedía de una repetable familia irlandesa, se estableció en Inglaterra en la década de 1790, entrando a trabajar como empleado de confianza del Sr. Cowan quién tenía vinculos comerciales con el ejercito. En 1794 éste tuvo que partir al extranjero, dejando a su empleado con un poder completo sobre sus asuntos y frente al banco. Henry abusó de la confianza depositada en él por su patrón sacando fondos de su cuenta para jugar al faro, perdiendo en poco tiempo todo su dinero. falsificó un cheque a nombre del general Tonyn con el que obtuvo 10.000 libras que fueron perdidas en dos noche de juego de faro. Consiguió ocultar este hecho por un tiempo abonando al general sus dividendos a medida que vencían. Cada vez más desesperado por dinero, llevado por la furiosa pasión del juego se acercó a su primo Sir Hugh Walter quién acababa de heredar una fortuna, sugiriéndole que él podía ayudarle a invertir adecuadamente su dinero. La fortuna de su primo fué rapidamente dilapidada en las mesas de faro. Convenció entonces a una joven muchacha para hacerse pasar frente al Banco de Inglaterra como la hermana del general Tonyn y firmarle un poder como abogado del general, el truco surtió efecto, obteniendo las pareja 100.000 libras en efectivo. Perdió igualmente esta inmensa suma en las mesas de faro. Dándose cuenta de que su tiempo se acababa y que las autoridades le seguían de cerca, intentó huir a America desde Liverpool. Acorralado, intentó suicidarse cortándose la garganta pero no tuvo éxito. Fué capturado en el Old Bailey. Su juicio se celebró en Mayo de 1796, siendo declarado culpable de estafa y falsificación y condenado a muerte por estos hechos. Hizo una conmovedora declaración al tribunal:
"Señor y caballeros del jurado: escucho con calma y resignación el veredicto que ahora se me comunica, que recojo feliz en tan horrible ocasión. Soy señor, como mi aspecto deja facilmente entrever un hombre muy joven. Espero que los numerosos jóvenes que me rodean tomen ejemplo de mi destino y eviten los excesos del fatal vicio del juego que me ha traído la ruina y la desgracia. Espero también que los adultos no depositen confianza ilimitada de sus asuntos al cuidado de jóvenes sin experiencia. Reconozco la justicia de mi condena, la asumiré con paciencia y espero que con fortaleza". La sentencia de Henry Weston se ejecutó el día 6 de julio de 1796, siendo ahorcado. Las damas del faro fueron multadas con 50 libras cada una, iniciando su particular caída ya que la opinión pública se volvió contra ellas duramente. El periódico The Morning Post del día 12 de Enero de 1800 decía: "La sociedad tiene motivos para regocijarse de la completa caída de las damas del faro, qienes han sido durante demasiado tiempo la desgracia de la naturaleza humana. Su suerte está hechada, sus viejos trucos ya no sirven de nada". Aunque en la realidad no estuvieron en la picota, la constante aparición de noticias y caricaturas que las ridiculizaban y las ponían al frente de la actualidad tuvieron que ser un sufrimiento insorportable. El caso aparece recogido en el libro de 1829 escrito por Seymour Harcourt "The gaming calendar".

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