El Bird Cage theatre, faro y poker 24 horas

Respondiendo al auge que supuso para la cuidad de Tombstone, (Arizona),  la fiebre del oro de la década de 1880 se abrieron numerosos locales nocturnos, entre los que estaban el teatro Bird Cage. Este local fué inaugurado en Diciembre de 1881, habiéndole sido otorgada por el Estado de Cochise la licencia a la holandesa Annie Smith para la apertura de un prostíbulo, documento que en la actualidad todavía puede contemplarse en el local. Ofrecía espectáculos, bebidas, prostitución y juegos de azar, por lo que no es de extrañar que tuviera una gran acogida por parte de los mineros. Su nombre le fué dado en honor a los catorce balcones que existen junto al techo, (siete a cada lado del local), donde las prostitutas por veinte dólares ofrecían sus servicios durante la noche. En honor de las prostitutas del Bird Cage, Arthur J. Lamb compuso una canción en la que se decía "ella no es más que un pájaro en una jaula de oro". En su sótano se jugaba al poker, con una sálida mínima de 1000 $, puede decirse que la partida es la más larga jamás jugada, pues duró ocho años y cuatro meses, el tiempo que el local permaneció abierto, ya que el juego fué ininterrumpido durante todo ese tiempo. El Bird cage abría las veinticuatro horas del día los siete días de la semana. Cuando en 1889 el boom minero se acabó, el bird cage cerró sus puertas, quedando sellado con todo su mobiliario en el interior. En 1934 se reabrió al público como lugar de interés, siendo en la actualidad el único local de Tombstone preservado tal y como era en época de Wyatt Earp y Doc Holliday, pues conserva su mobiliario y mesas de juego originales. El sótano no sólo conserva su mobiliario original si no que incluso las sillas y la mesa de poker ocupan el mismo lugar que cuando fué cerrado el local. Doc Holliday jugó como banquero en la mesa de faro de este local, y fué en este lugar donde ocurrió el famoso duelo entre el doctor y Johnny Ringo, el temido forajido. Aunque no llegaron a las armas estuvieron muy cerca de hacerlo, dado que ambos eran temidos pistoleros. La tradición oral ha magnificado los hechos, no obstante, los desacuerdos eran frecuentemente resueltos mediante el empleo del revólver, tal y como atestiguan los 140 agujeros de bala que existen en las paredes y techos. Dieciseis tiroteos fueron documentados en su interior, así como veintiseis muertes en los ocho años en los que el Bird Cage estuvo abierto, con lo que el local hace justicia a su fama, ya que en su día El New York Times dijo de él que era "el lugar más salvaje, rudo y perverso desde la calle Basin, (nombre de la calle en el que está ubicado), y la costa árabe". Hoy el Bird Cage se ha reconvertido en museo, el sótano, lugar en el que se jugaba al poker y los balcones, lugar donde las prostitutas ofrecían sus servicios permanecen inalterados, como testigos mudos de una época. Como si se negara a morir, el Bird Cage sigue dando que hablar, pues se dice que en él suceden hechos paranormales como apariciones, ruidos como carcajadas, murmullos y el canto de una mujer y como no el incansable murmullo de una baraja al ser mezclada, como si todavía siguiera jugándose al poker o al faro.

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