¿De que forma retienen los casinos a los jugadores?

la concepción arquitectónica de los casinos está concebida para que el jugador se gaste el dinero en un ambiente que le hace sentirse cómodo, seguro y querido. Los casinos y otros locales de juego no están concebidos en base al gusto personal del dueño, si no que siguen unas pautas científicas enfocadas a manipular la psicología del jugador e inducirle a derrochar su dinero. Esencialmente un casino es un laberinto pensado para que el jugador se pierda en un mar de máquinas, mesas de juego y obstáculos que impiden que pueda salir del mismo con facilidad. Este modelo de estructura laberíntica ha sido repetido una y otra vez basándose en el diseño del primer casino de las Vegas, el "Flamingo", decorado en 1946 por uno de los mejores diseñadores de Hollywood, Cedric Gibbons. No existe una disposición lógica de los elementos, éstos se distribuyen de forma arbritaria creando una sensación de caos cuyo objeto es que el jugador no sepa orientarse o encontrar la salida.

Si el casino se encuentra en el interior de un hotel, estará ubicado en la zona más interna del edificio, de modo que el laberinto de pasillos, escaleras etc. nos incite a quedarnos en el interior. Siguiendo el mismo principio que se sigue en las grandes superficies, los servicios suplementarios tales como baños, caja y barra ofrecidos al cliente se encuentran lo más lejos y escondidos posible, con el fin de que la distancia recorrida sea la mayor posible, dejandodo al jugador expuesto a los encantos de las mesas de juego. Si se acaba de canjear las fichas por dinero, antes de salir debemos recorrer un largo camino en el que tal vez estemos de nuevo tentados a probar fortuna.

Generalmente el casino carece de ventanas, ya que le interesa anular el mundo exterior y sus numerosos estímulos, (visuales, sonoros) que distraerían al jugador, que de este modo permanece aíslado concentrándose  con más impetu en el juego. Si el jugador pudiera percibir la luz externa del anochecer o la del amanecer, su reloj interno se pondría en marcha induciéndole a retirarse, por este motivo la iluminación siempre es constante haciendo que el jugador pierda la noción de la hora o si es de día o de noche. Con la misma intención un casino no dispone de relojes que pueda informar al jugador del paso del tiempo por lo que no son conscientes de cuánto llevan jugando. Paises como el Reino Unido han legislado al efecto de modo que los jugadores tienen derecho y deben saber en todo momento el tiempo que llevan jugando. Se han dictado leyes también para que el casino fomente activamente la toma de descansos durante el juego. Otra ausencia importante en un local de juego son los espejos ya que lo que persigue es que el jugador se sienta como un super heroe capaz de comerse al mundo y por supuesto de vencer al casino. Por esta razón se le roba su reflejo de hombre corriente. En los grandes casinos americanos tampoco existen sofás, ya que un cliente sentado es un cliente que no genera ingresos.

En el casino impera la comunicación no verbal que nos incita a jugar: luces parpadeantes, sonidos eufóricos provinientes de máquinas tragaperras, como el caer de monedas, sonidos todos de tipo festivo que transmiten al jugador la impresión y sensación de que todo el mundo está ganando aunque en realidad no sea este el caso. El ruido de las máquinas tragaperras está perfectamente regulado para que sea perceptible cuando se entrega un premio pero a la vez lo suficientemente bajo para que no distraiga al jugador. Respecto a estos sonidos, el investigador de Cambridge, Luke Clark escaneó el cerebro de varios voluntarios mientras escuchaban el ruido y la música característicos de las máquinas tragaperras. Descubrió una actividad mayor de lo habitual en un área del cerebro llamada striatum ventral, vinculada a los circuitos de recompensa. Además esta región cerebral está vinculada con la aventura y la toma de decisiones arriesgadas o potencialmente peligrosas.

La iluminación ambiental trata de transmitir una agradable y acogedora sensación de seguridad y comodidad, a tal efecto la luz es tenue y suave lo que incita al jugador a relajarse y disfrutar del juego. Tampoco el diseño de las alfombras que visten sus pasillos son elegidos al azar, éstas suelen ser polícromas y psicodélicas, adornadas con remolinos, numerosos colores y lineas que si bien pueden parecer de dudoso gusto  fascinan al cerebro de forma alucinógena. De acuerdo con el psicólogo David Schwartz, director del Centro de Investigación de Apuestas de la Universidad de Nevada: “Las alfombras de los casinos son un ejemplo deliberado de mal gusto que, de alguna forma, estimula a las personas a seguir apostando”. En el año 2004 este investigador realizó un estudio con el que deseaba poner de manifiesto la influencia de estos diseños en la psicología del jugador. Obtuvo la interesante conclusión de que colores como el blanco, el beis y el gris transmiten al cerebro mensajes de calma, paz y tranquilidad, es decir todo lo contrario de lo que hacen los vistosos diseños de las alfombras de los casinos. Segun Schwartz "Las alfombras están diseñadas para que la vista del jugador vibre gracias a sus colores y formas, para mantenerle con el estímulo necesario como para que continúe apostando". En su relato autobiográfico escrito en 1972 "Asco y miedo en las vegas", el escritor Hunter S. Thompson ya expresa algo muy parecido a las conclusiones del psicológo Schwartz al decir: "En un casino te encuentras atrapado en una prisión de impresiones sensoriales... Estaba tratando de descansar los ojos, vi las alfombras y pensé... mierda, no puedo hacer eso aquí tampoco".

El color de las paredes suele ser rojo, ya que algunos estudios psicológicos dicen que el mismo crea un ambiente en el que nos sentimos seguros a la vez que estimula a los jugadores. Toda la ornamentación abusa de los dorados y brillantes en un intento de transmitir la posibilidad de obtener grandes premios y riquezas, en un momento dado cualquiera puede sentirse atraído por este exceso de ostentación y lujo. Este estudio sobre los colores imperantes en un casino fue realizado por Luke Clark, miembro del Departamento de Neurociencia de la Universidad de Cambridge que afirma además que los colores azules quedan descartados en un casino ya que "Hacen que las personas parezcan pálidas o enfermas, lo que afecta negativamente al ánimo del jugador". Si se hace uso de la música ambiental ésta sonará a un nivel muy bajo y será relajante, lo que mantendrá al jugador en un estado de tranquilidad.

Con ánimo de contentar al jugador medio, hacerle permanecer el mayor tiempo posible en su interior, y en última instancia hacerle regresar, los casinos ofrecen multitud de regalos como cenas y bebidas gratis. Tal vez se crea que no es más que una estrategia de marqueting pero en realidad estos servicios gratuitos tienen como finalidad hacer que la mayoría de jugadores se sientan importantes, (estimulan su ego personal), con lo que se aumentan las probabilidades de que vuelvan. Este grupo de jugadores es más habitual que el gran jugador, siendo un sector importante para el casino, consciente de que la gran mayoría de sus ingresos proceden de ellos. Los grandes jugadores, menos frecuentes son tratados como reyes, más incluso si han ganado grandes sumas de dinero ya que cuánto más tiempo permanezcan en el interior del casino más posibilidades tienen de volver a perderlo. Se les suele ofrecer aparentemente grandes regalos, a los que es difícil sustraerse, como suite de hotel gratis que en realidad nada cuestan al casino. Estos regalos crean en el jugador la falsa sensación de que el casino les considera importantes, (clientes V.I.P.), cuando en realidad lo único importante para el establecimiento es el dinero del que disponen. Por otro lado el casino se beneficia de la publicidad que el jugador va a hacer a otros de su mismo tipo en cuanto a las atenciones recibidas.

El alcohol a menudo ofrecido de manera gratuita se convierte en colaborador del casino, ya que los jugadores expuestos al mismo se vuelven más despreocupados con su dinero, no siendo conscientes de que se acaba rapidamente. Por otro lado produce un estado de euforia que incita a jugar de forma más rápida y despreocupada, al tiempo que merma la capacidad para tomar decisiones adecuadas, tanto las relativas al juego como a la gestión del tiempo y el dinero.

Otra argucia empleada por los locales de juego para incitar a los jugadores a ser pródigos con su dinero es la utilicazión de fichas, ya que psicológicamente no se da la misma importancia al hecho de jugar con fichas que hacerlo en efectivo, lo primero se hará de forma más compulsiva e irresponsable. El casino no desea billetes en los bolsillos del jugador, por este motivo todos los pagos de premios se realizan en fichas, además se facilita sobremanera el cambio de billetes a fichas, cualquier mesa de juego hace las funciones de caja a este efecto, sin embargo se dificulta lo contrario, el cambio de fichas por dinero, para lo que solamente hay habilitada una caja.

Aclarar que este artículo se refiere a los casinos tipo americano cuyo modelo más representativo sería los  de Nevada o Atlantic City, y que se ha exportado a lugares  como Macao y Singapur, las nuevas Meca del juego.

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